Los periodistas de la prensa del corazón española se distribuyeron por cuatro puntos clave de Madrid para tratar de captar algún detalle del enlace de Tamara Falcó e Íñigo Onieva, realizado ayer.
Se trató de una boda por la que la revista “¡Hola!” habría ofrecido una exclusiva valorada en más de medio millón de euros (9.4 millones de pesos, según el tipo de cambio), reporta el sitio web “El País”.
En el hotel Mandarín Oriental Ritz de Madrid, las cámaras captaron cómo salía el vestido de la novia y, más tarde, algunos de los invitados al enlace.
En la mansión de la madre de la novia, Isabel Preysler, en Puerta de Hierro, se vio salir a Falcó, la marquesa de Griñón, en un auto. Mientras, en su casa en el barrio madrileño de Justicia fue captado Íñigo Onieva saliendo rumbo a El Rincón, el palacio ubicado en Aldea del Fresno, a unos 50 kilómetros de la capital, donde se celebró el enlace. Allí les esperaba una treintena de periodistas colocados a las puertas.
“¡Baja la ventanilla, por favor! ¿Estás emocionado con ver a los novios?”, rogaban los periodistas a los invitados que llegaban a la boda, que ha sido una de las más mediáticas de los últimos años en España.
La magnitud del evento se notaba entre los periodistas. Pisando los pies de los demás sin ningún cuidado, dando uno que otro codazo, cualquier cosa parecía valer para captar algunas palabras o planos de los invitados. Ésa fue la única forma de conseguir las declaraciones del novio.
A su llegada, y al ser preguntado insistentemente, Onieva bajó la ventanilla del coche: “Con ganas de ver a Tamara”, fueron sus escasas palabras.
Ganas de verla y de pasar página y empezar un nuevo capítulo en su relación, que se ha enfrentado a no pocos escándalos en el último año.
Igual que el novio, Isabel Preysler fue una de las que más interés despertó entre los periodistas. Rodeada por cámaras, fue bombardeada con preguntas, pero ella se limitó a compartir unas sonrisas y un par de “muchas gracias”, antes de subir de nuevo la ventanilla.
Seguidoras van al palacio
Entre el mar de periodistas, se acercaron a este palacio algunos curiosos, como Sylvana y Claudia, de un pueblo de al lado de Aldea del Fresno. Las hermanas son fieles lectoras de “¡Hola!”, y acudieron acompañadas por sus hijas Nevea y Alejandra, de ocho y 10 años.
“¿Por qué han venido hasta aquí?”. “Para ver por un segundo a los familiares, sobre todo queremos ver a Íñigo”, contestó Claudia, mientras su hija soltaba una sonrisa un poco avergonzada.
Otras espectadoras ansiosas por ver cómo llegaban los centenares de invitados en sus autos con trajes y vestidos de fiesta fueron Nuria, Mercedes y Rosana, todas mujeres de edad mediana que ayer se hicieron amigas.
“Me encantaría ver cómo es el palacio por dentro”, confesó Mercedes mirando hacia el camino desde la puerta de entrada hasta el palacio, que desde la valla ni se intuye. “No sé qué haría con tanto dinero”, añadió.
Un refrigerio con anchoas, queso, paté, jamón o bocadillos de carne, y algo para beber ayudaron a los periodistas a sobrellevar mejor el calor y la espera.
Eran las cuatro y media de la tarde (hora de España) cuando apareció a las puertas de El Rincón en su vehículo la marquesa de Griñón, vestida de blanco y sentada junto a su maquilladora, Raquel Álvarez.
Ella también bajó la ventanilla, pero apenas dijo un “todo muy bien”, probablemente para mantener lo máximo posible esa exclusividad por la que la revista ¡Hola!”, según fuentes consultadas por “El País”, pagó más de medio millón de euros, en la que podría ser una de las últimas grandes exclusivas pagadas de la Historia.
El idilio
“Ya no nos queda más que una semana y un día para estar unidos para siempre a ojos de Dios”, escribió Falcó en su cuenta de Instagram.
Su relación se remonta a finales de 2020, y ayer se convirtieron en marido y mujer contra viento y marea, quedó para la historia de la prensa del corazón su mediática ruptura del compromiso un día después de anunciarlo, al mismo nivel que la infidelidad del novio.
Y lo han hecho no con un sacerdote ni con dos, sino con tres. El encargado de oficiar el enlace fue el padre Miguel Cruz, guía espiritual de la marquesa de Griñón, quien entre sus planes de despedida de soltera estuvo irse a Fátima a rezar con amigas.
El enlace
Ayer, Tamara Falcó caminó hacia el altar con un velo que le cubría el rostro y acompañada de su hermano mayor, Manuel, marqués de Castel-Moncayo.
Con casi una hora de retraso, la ceremonia fue celebrada en uno de los patios más amplios de El Rincón con una formación de músicos y un coro de 12 voces que interpretó música clásica y religiosa para la ocasión.
Media hora después de llegar al altar, y tras intercambiar los votos, Tamara e Íñigo fueron declarados marido y mujer.
La ceremonia fue contada en directo en la web de “¡Hola!”, que fue desvelando cierta información, como que el padre Cruz llamó Álvaro a Íñigo y que las velas prendieron la casulla del sacerdote José Luis.
Los detalles de la boda están protegidos —para ello los teléfonos de los invitados fueron confiscados— para que la revista —en la que apareció Tamara Falcó en portada a los pocos días de nacer— sea el único medio con acceso a los detalles de la ceremonia y fiesta celebrada en el palacio que la novia heredó de su padre, Carlos Falcó.
Además de un reportaje de su luna de miel en el Índico.
Ya se informó que a la ceremonia acudieron 400 invitados, entre ellos rostros muy conocidos más allá de los de la familia de la novia (con la matriarca Isabel Preysler al frente, no faltaron Chabeli y Julio José Iglesias —sin su hermano Enrique—, Ana Boyer y sus cuatro hermanos por parte de padre). Algunos nombres: Vicky Martín Berrocal, Samantha Vallejo-Nágera, Pepe Rodríguez y Juan Avellaneda —con quienes la novia hizo amistad en MasterChef Celebrity, que la marquesa ganó—, Eugenia Martínez de Irujo, Pablo Motos y el resto del equipo de El Hormiguero —programa en el que colabora Tamara—, Carolina Herrera, Eugenia Silva, Jon Kortajarena, Alonso Aznar, Susana Uribarri, Rosa Tous, Alessandra de Osma y Christian de Hannover.
