LOS ÁNGELES (EFE).— Hasta el pasado jueves 13, a Fran Drescher se le conocía principalmente por haber protagonizado la serie “La Niñera”. Su declaración de huelga en calidad de presidenta del gremio de actores de Estados Unidos dio un vuelco a su imagen y la ha convertido en una combativa líder sindical.
“Avariciosas empresas de Wall Street que reparten dinero a diestra y siniestra entre sus ejecutivos y se olvidan de los trabajadores esenciales. (…) Es repugnante, debería darles vergüenza”, sentenció la presidenta del Sindicato de Actores de Hollywood (SAG-Aftra) con su peculiar tono nasal.
Su beligerante discurso llegaba tras un mes de negociaciones infructuosas para renovar el convenio colectivo de los intérpretes con la Alianza de Productores de Cine y Televisión (AMPTP), entidad que engloba a conglomerados como Warner Bros Discovery, cadenas de televisión del peso de Fox y plataformas de streaming como Netflix.
Los ojos del “establishment” de Hollywood se ciernen desde entonces sobre una actriz con pasado activista que salió del pintoresco barrio de Queens para hacerse un hueco en la Ciudad de las Estrellas, y ahora trata de remover los cimientos de un negocio del que ha conocido sus entrañas.
La intérprete del personaje Fran Fine en “La Niñera” (1993-1999) escaló hasta la cúspide de SAG-Aftra hace apenas dos años, al presentar su candidatura bajo un partido conocido como Unidos por la Fuerza, en español, y que superó en última instancia a la alternativa liderada por Matthew Modine(“Cara de guerra”).
Era justamente eso, unión, lo que le faltaba al sindicato de actores —históricamente muy dividido entre las superestrellas de la industria y aquellos profesionales que se dedican a la actuación como medio de subsistencia— y hasta ahora lo está sobrellevando como puede.
Eso a pesar de que la victoria de Drescher se fraguó en un ambiente de mucha tensión con Modine, quien alegó malas artes de Drescher para hacerse con el triunfo y llegó a manifestar que ésta sería “juzgada en un futuro por todo el mundo o por el Dios al que le rece”.
Pero antes de sentarse en ese sillón sindical que han ocupado desde Ronald Reagan hasta Charlton Heston la actriz había pasado dos décadas convulsas de su vida en las que perdió su fama internacional al concluir la emisión de “La Niñera” —muy popular en el extranjero—, se divorció en dos ocasiones y se le diagnosticó un cáncer de útero.
Cuando recibió el alta en 2005, trató de encauzar su carrera con series como “Living with Fran”, el programa “The Fran Drescher Show” y la comedia “Happily Divorced”, en la que hacía valer su sentido del humor y un atractivo reservado a mujeres como ella, que fue Miss Nueva York en la versión adolescente del concurso.
Ninguna de estas obras le devolvió el reconocimiento público que rodeaba a su figura con “La Niñera“, título que producía ejecutivamente junto a su exmarido Peter Marc Jacobson. Así que Drescher optó por no salirse del todo del circuito, pero dedicar más tiempo a su faceta activista.
Alzó la voz contra las agresiones sexuales a mujeres tras revelar que fue abusada por unos ladrones en su casa de Los Ángeles en 1985; brindó apoyo público a mujeres que sufrían tumores uterinos con la creación de la fundación Cancer Schmancer Movement, y escribió dos libros autobiográficos en los que desmenuzó su trayectoria iniciada en 1977.
También hay un apartado político. Nunca ha escondido su vinculación con el Partido Demócrata: participó en la elaboración de la ley para la Educación y Prevención del Cáncer Ginecológico con Barack Obama y se dejó ver con el expresidente Bill Cliton en Life Ball, evento de apoyo a infectados de VIH en Viena.
Nunca abandonó esa vena irredenta que le nacía de tanto en tanto y por la que cargaba contra el capitalismo en sus redes sociales. Hasta el punto de que la revista “New York Magazine” la bautizó como “Tu nuevo icono anticapitalista favorito” en 2017.
Ahora la exniñera está inmersa en una batalla encarnizada que decidirá el futuro profesional de 160,000 actores de Hollywood y su relación con avances tecnológicos como la inteligencia artificial (IA).
No obstante, además de tener la espada de Damocles del “establishment” hollywoodiense sobre su cabeza, Drescher se las verá en los próximos meses con los egos, muchas veces desmesurados, y las enormes influencias de muchos de los actores que representa.
La oleada de mensajes en su contra porque el lunes de la semana pasada, tan solo 48 horas antes de que expirara el contrato de SAG-Aftra con AMPTP, apareció con Kim Kardashian en un desfile de alta costura de Dolce & Gabbana en Puglia (Italia) podría ser solo un aviso.
