Cuando un artista cumple 46 años de carrera, detrás hay muchas historias por contar y muchas experiencias que compartir, y los recuerdos son infinitos. Hay alegría, éxito, sinsabores, premios, críticas positivas y negativas que a lo largo del camino se convierten en aprendizaje.
Ser artista no es fácil, llegar al éxito tampoco y mantenerse vigente, como en el caso de Yuri, menos.
Son más de cuatro décadas de estar bajo los reflectores, de grabar discos, de producir conciertos e incluso actuar.
Actualmente está inmersa en la gira “Euforia”, la considera una de las más importantes que ha hecho y que corona esos años de lucha, sueños y de ir de la mano de su madre Dulce María Canseco, quien no la dejó rendirse y luchó hasta el cansancio para que hoy por hoy Yuri sea una artista reconocida en varios países.
En entrevista con el Diario, la cantante recuerda que ser disciplinada fue la principal enseñanza de su mamá y que hasta la actualidad es algo que nunca deja de poner en práctica.
Yuri confiesa que extraña mucho ver a su mamá echarle porras desde “la segunda fila” del Auditorio Nacional, un escenario al que le guarda mucho respeto, como a todos en los que ha actuado.
Recientemente la madre de Yuri cumplió ocho años de no estar físicamente con su hija, pero sus enseñanzas siguen dejando huella en la vida de la cantante, quien asegura que si su madre hubiera visto el tour “Euforia” “le hubiera encantando”.
Pero la vida sigue y cada proyecto es un reto para la intérprete que durante la entrevista se remonta a sus primeras giras y largas temporadas en centros de espectáculos —hoy ya desaparecidos— como “El Patio” de Ciudad de México, “un lugar chiquito, pero que era muy importante para los artistas”. Desde sus primeros shows fue acostumbrando a sus fans y público a que cada nuevo espectáculo superara al anterior.
Por ello, dice, no se rinde, no tira la toalla, por el contrario siempre busca estar a la vanguardia en cuanto a shows se refiere, ahora apoyada de la mano de su esposo Rodrigo Espinoza.
La cantante se dice agradecida con el público que ha seguido su carrera, a las ahora mamás o papás que han transmitido sus canciones a las nuevas generaciones “porque ir a un concierto de Yuri es cantarlas todas… son puros éxitos”.
Y es por ello que en esta gira ha querido consentir a sus fans que le han pedido que baile como lo hacía antaño, y aunque ya no son lo mismo “Los tres mosqueteros” que “… 20 años después”, le “estamos echando muchas ganas”. Mérida significa para la cantante una ciudad que le trae muchos recuerdos, es un sitio donde siente mucho el cariño de la gente, y es por ello que ya le urgía compartir su “Euforia”.
De la comida confiesa que le gustan mucho los panuchos, los salbutes, el papadzul y las bolitas de queso son su perdición “aunque se me quedan en el cuerpo”.
También disfruta recorrer el Paseo de Montejo, admirar las casonas que hay en la zona e incluso ha declarado que de vivir en otra ciudad la elegida sería Mérida.
Se podría decir que la relación de Yuri con Mérida se remonta al año 1984 cuando ganó el Festival OTI con la canción “Tiempos mejores”. Fue de las primeras ciudades que visitó tras obtener el primer lugar. En ese entonces un reportero del Diario acompañó a la cantante a una gira de medios cumpliendo el compromiso en ese sentido por haber llegado retrasado al encuentro con la artista.
La acompañaban su padre Carlos Humberto Valenzuela y su hermana Yamili; en lo que Yuri atendía a sus fans, el reportero se acercó a Valenzuela y le preguntó si a la cantante se le había subido la fama, la respuesta fue que lo primero que le habían enseñado a su hija era a tener los pies en la tierra, y ser siempre sencilla y agradecida con el público.
La cantante se muestra emocionada de escuchar esta anécdota de ya casi 40 años atrás: “Cómo te acuerdas…”, dice, y luego confirma lo importante que fueron los consejos que sigue aplicando.
Y la entrevista transcurre entre recuerdos del momento en que Yuri ganó el OTI y su mamá feliz detrás de las cortinas del teatro.
Esa etapa es una de las más importantes en la trayectoria de la artista y por eso tiene una parte especial dentro de la gira “Euforia”.
“Es el colofón del concierto, porque son canciones que casi todos sabemos, que han sido cantadas por grandes compañeros que hicieron historia dentro del festival, hay momentos en que me salen las lágrimas…”.
Yuri fue la revelación del Festival OTI a los 15 años de edad y la primera joven en obtener la distinción. Por sus manos han pasado infinidad de premios, entre ellos Discos de Oro, Gaviotas y Antorchas del Festival de Viña del Mar, y hasta un Grammy Latino a la trayectoria.
Enfilada a cinco décadas de carrera se percibe a una artista con mucha energía y pasión por seguir arriba de los escenarios emocionando a su público con esa “voz de cañón”, como la bautizara Raúl Velasco.— Santiago Ariel Cortés Pérez
