NUEVA YORK (AP).—“Un brindis por los alteradores”, dice el multimillonario tecnológico interpretado por Edward Norton en la película postulada al Óscar de Rian Johnson “Glass Onion: A Knives Out Mystery (“Puñales por la espalda: El misterio de Glass Onion)”.

¿Y por qué no un brindis? Los Premios de la Academia del próximo domingo no otorgarán un galardón al mejor villano, pero si lo hicieran, Miles Bron lo ganaría fácilmente (Una disculpa a la nube de “Nope”). Es un tipo inmediatamente reconocible con el que nos hemos familiarizado bien: un visionario (o eso dicen todos), un narcisista de las redes sociales, un alterador autodenominado que habla mucho sobre “romper cosas”.

Miles Bron es solo el último de una larga lista de villanos favoritos de Hollywood: el tipo tecnológico. Al mirar hacia el norte, hacia Silicon Valley, la industria del cine ha encontrado uno de sus recursos más ricos de antagonistas de la pantalla grande desde la era soviética de Rusia.

Los grandes villanos del cine no aparecen a menudo. La postulada a Mejor Película “Top Gun: Maverick”, al igual que su predecesora, se contentó con luchar contra un enemigo sin rostro de nacionalidad no especificada. ¿Por qué ir contra los compradores internacionales de boletos cuando Tom Cruise vs. Quien sea funciona bien?

Pero en los últimos años, el villano tecnológico ha proliferado en las pantallas de cine como el malo de Hollywood. Es un aumento que ha reflejado los crecientes temores sobre el alcance cada vez mayor de la tecnología en nuestras vidas y el creciente escepticismo ante los motivos no siempre altruistas de los hombres (en su mayoría son hombres) que controlan los imperios digitales de hoy.

Hemos tenido al tortuoso director general de Biosyn Genetics (Campbell Scott) en “Jurassic World: Dominion” (Jurassic World: Dominio)”, una franquicia dedicada al peligro de la extralimitación tecnológica; el jefe supremo de la biotecnología de Chris Hemsworth en “Spiderhead”; y el gurú de la tecnología que tal vez destruya la Tierra de Mark Rylance en “Don’t Look Up (No miren arriba)” de 2021.

También hemos visto a Eisenberg, nuevamente, como un Lex Luthor estilo tipo tecnológico en “Batman v. Superman” de 2016; el empresario farmacéutico de Harry Melling en “The Old Guard (La vieja guardia)” de 2020; El magnate de los videojuegos que rompe las reglas de Taika Waititi en “Free Guy (Free Guy. Tomando el control)” de 2021; el director ejecutivo del motor de búsqueda de Oscar Isaac en “Ex Machina” de 2014; y el retrato crítico del cofundador de Apple en “Steve Jobs” de 2015.

Las películas para niños igualmente canalizan las ansiedades de los padres sobre el impacto de la tecnología en los chicos. En “The Mitchells vs. the Machines (Los Mitchell contra las máquinas)” de 2021, una inteligencia artificial (IA) recién lanzada provoca un apocalipsis robótico. “Ron’s Gone Wrong (Ron da error)” (2021) también usó una metáfora robótica para la adicción a los teléfonos inteligentes. Y las series de televisión se han apresurado con la misma agresividad a dramatizar los errores de las grandes compañías tecnológicas.

Las entradas recientes incluyen a Travis Kalanick de Uber en “Super Pumped” de Showtime; Elizabeth Holmes de Theranos en “The Dropout” de Hulu, y Adam y Rebekah Neumann de WeWork en “We Crashed” de Apple TV.

Algunas de estas representaciones podrían atribuirse a los celos de Hollywood por el surgimiento de otro epicentro de innovación en California. Pero esos mundos se fusionaron hace mucho tiempo. Muchas de las compañías que lanzaron estas películas son alteradoras ellas mismas, ninguna más que Netflix, distribuidora de “Glass Onion”.

La empresa de streaming fue engatusada para lanzar la secuela de Johnson más ampliamente en los cines que cualquier lanzamiento anterior de Netflix. Las estimaciones sugirieron que la película recaudó 15 millones de dólares durante el fin de semana de estreno, a la antigua usanza, pero los ejecutivos de Netflix han dicho que no planean hacer regularmente tales despliegues en cine.

“En mi opinión, él es realmente el ser humano más peligroso que existe”, dice Rylance sobre su Peter Isherwell. “Él cree que podemos dominar nuestra salida de cualquier problema que la naturaleza nos presente. Creo que ese es el mismo tipo de pensamiento que nos metió en el problema en el que nos encontramos ahora, tratando de dominarnos unos a otros y dominar toda la vida con la que estamos íntimamente conectados y de la que dependemos”.

“Glass Onion”, postulada a Mejor Guión adaptado en los Premios de la Academia, presenta un nuevo nivel en la burla de los magnates tecnológicos. El director general interpretado por Norton, es enormemente rico, poderoso y, considerando que está trabajando en una nueva fuente de energía volátil, peligroso. Pero Bron también es, como finalmente deduce el Benoit Blanc de Daniel Craig, un idiota. “Un bufón vanaglorioso”, dice Blanc.

 

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