GINEBRA (EFE).— El Festival de Locarno, principal certamen cinematográfico de Suiza, otorgó ayer el Leopardo de Oro a la coproducción alemano-iraní “Zona crítica” de Ali Ahmadzadeh, que fue filmada de manera clandestina en las calles de Teherán y que logró esquivar así la censura de las autoridades del país.
Ahmadzadeh no pudo salir de Irán para recibir el máximo premio del festival, por lo que el productor Sina Ataeian Dena aceptó en su nombre el galardón en la Piazza Grande de Locarno, la mayor ciudad de la región suiza de habla italiana.
La 76a. edición de la cita fílmica rindió homenaje al cine de México con una retrospectiva de 36 películas de la Edad de Oro, pero este año la huelga de actores y guionistas en Estados Unidos motivó que hubiera varios cambios de última hora.
El actor británico Riz Ahmed canceló su aparición en el certamen, en el que debía recibir un premio, mientras que la australiana Cate Blanchet tampoco apareció para presentar la película “Shayda”, de la que es productora ejecutiva.
Ambos justificaron su actitud indicando que se trataba de un gesto de solidaridad con sus colegas.
Incluso la estrella sueca Stellan Skarsgard renunció al premio Leopard Club que los organizadores anunciaron que le otorgarían.
El premio especial del jurado de las ciudades de Ascona y Losone fue para “Nu Astepta Pre Mult de la Sfarsitul Lumii (No esperes demasiado del fin del mundo)”, una coproducción entre Rumania, Luxemburgo, Francia y Ucrania del director Radu Jude, que partía como una de las favoritas.
A partir de este año, los premios del festival a los mejores actores dejan de tener género. En la presente edición se otorgaron a la griega Dimitra Vlagopoulou, por su interpretación en “Animal” de Sofia Exarchou (coproducción de Grecia, Austria, Rumania, Chipre y Bulgaria), y la holandesa Renée Soutendijk por “Sweet Dreams” de Ena Sendijarevic (Países Bajos, Suecia, Indonesia y La Reunión).
En el concurso denominado “Cineastas del presente” se otorgó el premio de mejor filme al singapurense Nelson Yeo por “Hao Jiu Bu Jian (Soñando & Muriendo)”, mientras que la alemana Katharina Huber fue considerada la mejor realizadora emergente por “Ein Shöner Ort”.
Una mención especial en el mismo concurso —en el que competían quince primeras o segundas realizaciones de directores de todo el mundo— se concedió a la producción “Negu Hurbilak”, del colectivo de artistas vascos españoles Negu.
