VENECIA (EFE).—El maestro del thriller Michael Mann defendió ayer en Venecia su “melodrama operístico” en torno a la figura de uno de los nombres más conocidos del mundo de las carreras automovilísticas, el italiano Enzo Ferrari, a quien da vida un irreconocible Adam Driver, envejecido.
“Su historia habla de cosas que nos pasan a todos: duelo, pérdida, amor, pasión, ambición, pero todo de forma comprimida”, explicó en conferencia de prensa el director, acompañado por Driver, pero sin las protagonistas femeninas, Penélope Cruz y Shailene Woodley.
“Ferrari” no es un ‘biopic’ tradicional ya que se desarrolla en un momento muy concreto de la vida del creador de la famosa escudería de Fórmula 1, el año 1957.
“Muchos de los conflictos de su vida estallan a la vez en ese momento: su empresa está al borde de la quiebra, ha perdido a su hijo, su matrimonio se hunde… toda su historia y su futuro está en juego en ese momento”, aseguró el director de títulos aclamados como “Heat” (1995), “El dilema” (1999) y “Collateral” (2004).
“Ferrari” es su primer filme desde “Blackhat” (2015), que no fue bien recibido por la crítica ni el público.
Mann, que ha pilotado como aficionado, dice haber rehuido una puesta en escena elegante y haber dado prioridad a que el espectador sienta en primera persona lo que suponía conducir aquellos coches en esa época.
“Cuando pilotas tienes que estar tan concentrado en un solo objetivo que todo lo demás desaparece”, aseguró.
Los coches que aparecen en el filme son réplicas de los originales. Driver bromeó diciendo que no le dejaron ni tocarlos, pero Patrick Dempsey, que interpreta al piloto Piero Taruffi, dijo que es una experiencia “aterradora”.
“Te da una perspectiva de a lo que se enfrentaban los pilotos en esa época, sientes literalmente que viajas en el tiempo”, dijo Dempsey, que también reveló que había leído hace muchos años el guión de “Ferrari” y que cuando supo que Mann por fin lo iba a rodar, le escribió para pedirle participar.
Driver, que en los últimos años ha encadenado dos personajes basados en iconos de la cultura italiana como han sido Maurizio Gucci en “La casa Gucci” (2021) de Ridley Scott y ahora Enzo Ferrari señaló que empaparse de la cultura local rodando en enclaves reales ha sido fundamental.
“No puedes ir a Bélgica a rodar una historia como esta porque ahí haya mejores incentivos fiscales, estar en el lugar ayuda a hacer la inmersión en el personaje”, dijo el protagonista.
“Lo malo de rodar en Módena, rodeados de la iconografía de Ferrari y viendo lo que importa allí ese nombre y su historia es que supone una gran responsabilidad, pero este es nuestro guión y nuestra historia y si alguien hace otra, bienvenida”.
Sobre Enzo Ferrari Driver subrayó su mentalidad de piloto de carreras más que de empresario.
“Eso ha sido lo más interesante, esa mentalidad te obliga a estar presente en el momento, no hay espacio para la distracción”.
Y también ha destacado “su instintivo impulsivo”, su tendencia a actuar por su cuenta y el hecho de afrontar la muerte de su hijo.
