SAN SEBASTIÁN (EFE).— Lleva desde los 17 años trabajando como actriz y aunque realizó labores de producción y guión, la argentina Dolores Fonzi no estaba obsesionada con ser directora, aunque ahora, tras el buen recibimiento de su ópera prima, “Blondi”, en su país natal, se plantea repetir la experiencia.

“Blondi” es una de las seis cintas argentinas que compiten en la sección Horizontes Latinos del Festival de San Sebastián —”cinco dirigidas por mujeres”, apostilla la cineasta en una entrevista con EFE—, un lugar que la emociona especialmente porque fue el primer certamen al que acudió cuando tenía solo 22 años.

“Para mí es el mejor festival del mundo”, afirma la actriz y ahora directora, que se muestra impaciente por ver la película con público europeo.

Bebiendo mate, Dolores Fonzi habla de “Blondi”, la historia de una madre y un hijo que se relacionan de forma cuanto menos peculiar, quizás porque apenas se llevan 16 años y se comportan como amigos.

“Empecé con la idea de trabajar sobre una madre y un hijo” junto a Laura Paredes, recuerda. Era 2017 y tras tener el guión escrito empezó a buscar financiación y a trabajar con los productores y en ese proceso pensó en dirigirla.

Una labor muy diferente y más gratificante que en sus trabajos como actriz.

“Cuando actúas, solamente estás actuando para otro, que también es divertido. Obvio que sí, pero cuando es para vos, no sé, hay algo como del esfuerzo, y todo toma otro sentido”.

Y ser también actriz en la película le permitió realizar las dos labores a la vez. “Vos estás dirigiendo al otro lado de la escena, yo estoy acá actuando y el otro va tomando lo que vas diciendo y es como una propuesta en vivo. Es trabajar el material en vivo”, reflexiona Fonzi.

Además, en esta labor como directora volcó toda su experiencia como actriz, pero también de espectadora. “Siento que hay una referencia a todo el cine que he visto en mi vida, como el juego de cámara, tratar de hacer un plano un poquito más complejo, jugar con la luz, que luz esté un poquito más exaltada”.

Y tenía claro que en esta historia no había mucho espacio para lo contemplativo porque es una comedia en al que tenía que estar muy atenta al ritmo.

Una comedia en la que Fonzi interpreta a Blondi una mujer que fue madre adolescente de su hijo Mirko (Rovito) y que forman parte de una divertida y extraña familia en la que la matriarca está interpretada por la gran Rita Cortese, la hermana por Carla Peterson y el cuñado por Leonardo Sbaraglia.

A Rovito lo descubrió por su papel de uno de los ayudantes del fiscal en “Argentina, 1985”. “Yo buscaba a alguien parecido a mí, pero cuando lo vi, pensé: ‘está el padre acá presente’. Y ahí le dio otra capa al personaje que antes no había pensado’”.

Una intuición a primera vista que le salió bien porque Rovito es el contrapunto perfecto de Blondi en una historia tierna, en la que los protagonistas aprenden durante el proceso. Y una historia que funcionó muy bien en Argentina, donde fue vista por 60 mil espectadores.

 

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