Un miércoles de 1979, muchos años antes de que se convirtiera en el Teatro Armando Manzanero, el Cine Mérida anunciaba en su cartelera “La vida difícil de una mujer fácil”.
Dirigida por José María Fernández Unsáin, la cinta llevaba como protagonista a Sasha Montenegro, la emblemática actriz del “cine de ficheras” que en esta historia compartía cartel con un ícono de la industria fílmica mexicana: Sara García.
Otras películas de Sasha Montenegro, nacida en Italia y criada en Argentina, llegaron a Mérida en las décadas de 1970 y 1980, como “Un amor extraño”, al lado de Julio Alemán, y “Muñecas de medianoche”, que el Aladino exhibió en 1981.
Aunque hasta su deceso se le vinculó con filmes que enfatizaban el erotismo y, en especial, el desnudo femenino, la actriz —quien tiempo atrás fue diagnosticada de cáncer y falleció anteanoche por un derrame cerebral— incursionó también en televisión, teatro y cabaret, en los que la sensualidad se mantuvo como ingrediente.
En 1988 actuó en el centro nocturno Tulipanes, que la anunciaba como “la máxima estrella del cine nacional en exclusiva, acompañada de coro y orquesta”.
Cuatro años antes, el Cine Mérida fue escenario de la presentación de “Nunca en domingo”, versión para teatro musical de la película estelarizada por Melina Mercouri y que los promotores invitaban a ver por la “belleza en el mensaje y arte en la presentación del numeroso elenco”.
Montenegro, quien aparecía en escena con Claudio Báez, Alejandro Ciangerotti, Arturo Alegro y Salvador Quiroz, entre otros, “logra entregarnos a una Illya simpática, mujer plena y además muy hermosa”.
El cine de ficheras en México
Sin embargo, es el “cine de ficheras”, aquél de sexoservidoras como personajes protagónicos, el que quedó más estrechamente vinculado a Sasha Montenegro.
“El cine de ficheras cumplió con un objetivo meramente mercantil y no creo que haya tenido ningún acercamiento con la realidad de México”, opina Mario Helguera Bolio, investigador y promotor de cine, egresado del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos de la UNAM.
“Es un cine que utiliza los prototipos más generales, sobre todo de esa época, con el desnudo y un ambiente onírico de cabaret nocturno. Creo que su valor es bastante pobre en la evolución histórica del cine mexicano”.
“El ‘cine de ficheras’ no tiene nada que ver con las películas clásicas que se han hecho sobre la prostitución, como por ejemplo ‘La mujer del puerto’”, añade.
“Cine hecho para el consumo y no para ponernos a pensar en nada de nosotros mismos. Un cine de evasión cuando apenas se autorizaban en la industria las malas palabras”, recuerda al Diario.
Juan Esteban Méndez Cervera, fundador de Kinécarus y maestro en Arte Cinematográfico, opina por su parte que “para los millennials, es decir, los que tienen al día de hoy entre 24 y 39 años, la actriz es más reconocida por su estatus de iconicidad como figura pública que por su trayectoria como astro del cine mexicano”.
Esto, opina, “no necesariamente tiene una connotación negativa; al contrario, demuestra que la influencia de Sasha Montenegro traspasó generaciones”.
Para la generación millennial, que por edad y medios de consumo no estuvo expuesta al “cine de ficheras”, el hecho de identificarla “por otro aspecto más allá que por su faceta de actriz le adjudica una personalidad única”.
“Que ella haya dominado con su imagen uno de los pasajes más interesantes de la historia fílmica de nuestro país habla de lo entregada que estaba” a ese género, “según las características de este tipo de propuestas”.
A su vez, Ángel Noh Estrada, primer coordinador de la sección de Espectáculos del Diario, considera que no hay mejor refrán para referirse a Sasha Montenegro que “genio y figura, hasta la sepultura”.
“Con el fallecimiento de la actriz desaparece un ícono de la que es quizá la época más taquillera del cine mexicano —no la de mayor calidad, por supuesto— y también una protagonista de primera línea de la relación entre el poder político y el mundo del espectáculo”.
“Si bien es más conocida por su participación en películas del género de ficheras, del cual ‘Bellas de noche’ es un referente, no hay que soslayar otros aspectos de la carrera de la bella actriz nacida en Italia y nacionalizada mexicana. La recordamos también por su intervención en telenovelas y en fotonovelas, otro segmento del espectáculo muy popular en los años 70”.
“Yucatán no fue ajeno a su trayectoria de más de dos décadas. En tierras yucatecas grabó algunas fotonovelas y en 1974 compartió con el cantante Antonio Aguilar los papeles estelares en la película ‘Peregrina’, personificando a la periodista estadounidense Alma Reed”.
“El fallecido Héctor ‘Cholo’ Herrera fue, en 1980, uno de los coprotagonistas del filme de comedia ‘Blanca Nieves y sus siete amantes’, que tuvo como estrella principal a Sasha”.
“Fue”, continúa, “de las primeras actrices en sacar de la clandestinidad los lazos de la farándula con la política mexicana al convertirse en esposa del expresidente José López Portillo en 1995, luego del escándalo que generó el inicio de una relación sentimental cuando estaba por concluir el sexenio 1976-1982. Como muchos saben, esta relación tuvo un final de melodrama”.
“Insistimos. Genio y figura, hasta la sepultura”.




