SEVILLA (EFE).—Ricky Martin comenzó su gira por España, que contempla 12 citas más en la agenda del boricua. Abrió en Sevilla como un punto y seguido en la relación que el cantante mantiene con esta ciudad, a la que conoció a través de su Feria de Abril.
Anoche, en el escenario del SantaLucía Sevilla Fest recordó que coincidió en su génesis con el nacimiento de “María”, en 1995, ese tema que, para él, es la canción que siempre le piden, la que todo el mundo baila y canta en sus conciertos.
Porque considera que Sevilla le trajo suerte hace casi 30 años, empezó su recorrido por España al sur del sur, porque “son como un amuleto de la suerte ustedes”, dijo en el escenario, y confesó que se siente hechizado cuando pisa este rincón, porque fue donde “comenzó una relación divina entre este boricua y ustedes”.
Cuando Martin dijo esto a las miles de personas reunidas ya había cantado “Pégate” y la citada “María”, y tenía a sus pies a su gente, rendida a su forma de cantar, de moverse, y de lucir un traje de negro riguroso.
Debido a los 35 grados de la noche tropical sevillana, el traje le fue retirado a la segunda canción, y a partir de ahí se movió más vestido para la ocasión, acompañado de su orquesta y de un cuerpo de siete bailarines, cuatro chicos y tres chicas.
Se trataba de “bailar toda la noche, de que nos olvidemos de todo y que sean felices”, y lo logró.
Ricky Martin es mucho más que un artista, es patrimonio musical de la humanidad. Y no inmaterial, precisamente. Su portentoso físico y su forma de transmitir música es algo solo guardado para algunos elegidos. Es de esos cantantes que llenan un escenario, sin necesidad alguna de grandes estruendos de luces o multipantallas que a veces distraen más que acompañar al protagonista de la noche.
“Por andar ocupado en el cielo, me olvidé que en el suelo se vive mejor…”.
En el cielo de Sevilla sonó “Asignatura pendiente”, una de esas baladas creadas para una noche como la de ayer, colocada junto a varias más estratégicamente en el repertorio para dar descanso a los bailarines, mientras Ricky susurra a miles de oídos que tiene “varias razones para tener razón, de que no hay peor razón que el olvido”.
Son dos horas de show con lo mejor de alguien que domina el pop latino, el dance, el reguetón o la salsa, procurando juntar, y es imposible, en una sola noche lo mejor de una figura que reúne más de 200 premios, incluyendo dos Grammy, cinco Grammy Latino, y una impresionante serie de reconocimientos como cinco MTV Video Music Awards, dos American Music Awards, y tres Latin American Music Awards.
Y esto es solo el comienzo, porque hoy jueves el equipo, el artístico al menos, tomará descanso, pero mañana viernes la gira continuará en Murcia, el sábado en Pozoblanco (Córdoba), y a partir de ahí carreteras y aviones para estar en A Coruña, Granada, Badajoz, Cádiz, Madrid, Valencia, Barcelona, Huesca, La Palma y Palma de Mallorca.
En todos esos rincones se verá al Ricky Martin cantante, el que tiene una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, el que está al frente de la The Ricky Martin Foundation, organización dedicada a combatir la trata de personas y a promover la educación sobre este grave problema, el nacido Enrique Martín en el San Juan de 1972 y consagrado para siempre para conquistar territorios allende los mares por obra y gracia de sus cuerdas vocales.
