MADRID (EFE).—El director M. Night Shyamalan, que compitió en los premios Óscar con su película “The Sixth Sense” hace 25 años, está convencido de que aquella cinta —considerada de culto por los admiradores del género— no fue la mejor de su carrera “para nada”.
“Creo que hice una película mejor diez meses después, ‘Unbreakable’, así que no —dice, sonriendo—. Pero me emociona esta relación de más de 30 años que tengo con el público. Las diferentes generaciones de fans que siguen viendo mis películas, me dan vida”, confiesa.
“Empecé tan joven que, ahora veo que esta carrera es muy larga, pero en realidad no soy tan viejo, tengo 54 años, pero tengo la sensación de que me quedan muchos años por delante. Creo que la alegría de contar historias al público y conocer nuevos personajes e historias es lo que me impulsa. Solo necesito emoción, inspiración y empujé para seguir adelante”, asegura.
El director indoestadounidense estrena esta semana en varios países su nuevo trabajo, “La trampa”, un thriller diferente, pegado a la tierra, que plantea el acoso del FBI para desenmascarar a un psicópata mientras asiste con su hija a un concierto pop abarrotado de jóvenes.
Está protagonizada por su hija Saleka Shyamalan, también cantante, que interpreta a una estrella del pop en su primera actuación profesional, y por Josh Harnett, que encarna a Cooper, un bombero adorable con su familia y un psicópata que trocea a sus víctimas.
“Hacer un papel de este tipo requiere leer mucho, porque no puedes conocer a asesinos en serie y entrevistarlos”, explica Harnett.
Lo interesante, en su opinión, es que las personas que hacen eso son narcisistas y no les importa hablar sobre lo que han hecho y en cierto modo disfrutan de ello.
Para entender la psicología que hay detrás de este tipo de personas leyó todo lo que cayó en sus manos sobre el tema y logró “hacerse una idea de cómo Cooper había creado esta barrera en entorno a sí mismo y la crisis psicológica que hay debajo”, apunta el protagonista de “30 Days of Night” (2007).
La única que sospecha de la doble vida de Cooper es una veterana criminóloga del FBI, interpretada por Hayley Mills, la recordada protagonista de “The Parent Trap” (1961), cuando apenas contaba con 15 años.
“Cuando escribía quién sería el inspector, pensé en un hombre —confiesa Shyamalan—. Pero pensé ‘esto ya lo he visto antes, un tío tratando de desenmascarar a otro tío. Y decidí ponerle una figura maternal de tal forma que ya se de a entender cómo piensa este asesino”.
“La trampa” parte de un original punto de vista, ya que el espectador sigue al asesino.
“Esa es para mí la parte más divertida”, apunta el director de “Signs” (2002). Es un tema que nos resulta a todos muy familiar, ‘el asesino en serie’, y en general los vemos como monstruos, y lo son. Por eso me parecía interesante estar en su cabeza y ver su parte más innoble, incluso —plantea Shyamalan— llegar a tratar de entender esa pulsión. Ver por qué no sienten nada”.
“Creo que Cooper es una persona distinta, es un psicópata que tiene unas tendencias que le permiten no tener empatía con otras personas, es una persona muy específica, son raros y por eso es divertido hacer ese papel”, comenta Harnett.
Shyamalan, como cualquier padre, disfruta mucho trabajar con su hija, que Harnett defiende como gran trabajadora y entregada.
“¿Conflicto por ser director y padre?. No”, contesta el realizador antes de precisar que con sus hijas se siente como su madre con él.
“No quiero que se estresen ni que lo pasen mal. Me encantaría que tuviesen una carrera larga y feliz, pero no sé si les deseo la cantidad de sufrimiento que yo he tenido y sé que a lo mejor tienen que pasar por ello”.
