Laureano Brizuela, “El Ángel del Rock”, alzó el vuelo y llevó a un paseo por el tiempo para disfrutar de sus éxitos en el Auditorio de La Isla.

“Sueños compartidos”, “Enamorándonos”, “Amándote”, entre otras, hicieron cantar y mover las fibras sentimentales del público que asistió el show.

El cantante y compositor argentino, quien estuvo en la cúspide de su carrera en la década de 1980, sigue vigente en el gusto del público y la buena respuesta a su concierto fue el mejor ejemplo.

Momentos antes de que empezara el concierto se escucharon gritos de “Laureano”, “Laureano”.

Los coristas agradecieron estar en Mérida y dieron la bienvenida al público antes de que “El Angel del rock” entrara al escenario, que contó con una pantalla gigante que proyectaba diferentes imágenes del artista.

Brizuela salió al escenario a las 9:25 de la noche con vestuario negro y cantó “Yo sin ti… tú sin mi”.

Las guitarras eléctricas sobresalieron junto con la potente voz del cantante, quien lució su característica melena ondulada. Los aplausos y los bravos de inmediato se escucharon. Y sin más preámbulos siguió la noche con “Si quieres amarme”.

Muchas personas grabaron con celulares y capturaron fotografías.

En su primer saludo destacó lo cálida que es la gente de Mérida y la invitó a un viaje “a los ochentas”, y de inmediato se remontó a junio de 1985 cuando sonaba en la radio “Nada contra nada”, tema que puso a cantar a casi todo el público. Y en el mismo tono continuó con “Estoy enamorado de ti”.

Luego de un mensaje sobre el amor y la falta de tiempo para amar ofreció dos éxitos más: “Tiempo para amarte” y “Amándote”. “¡Que coro tan chulo…!”, dijo el artista.

Entre uno y otro tema compartió parte de sus vivencias y “No llores más” fue una canción que llenó el foro de nostalgia. La noche roquera y romántica fue disfrutada en su mayoría por “chavorrucos”, pero también hubo gente joven y más mayores.

Brizuela también cantó “Vivir una vez”, “Solo” y “Contigo o sin ti”, éste último acompañado de un saxofonista que le dio un matiz fresco y romántico.

En el concierto se proyectaron imágenes del cantante en sus diferentes épocas.

“Somos la generación que no tiene nombre y de clásicos”, palabras que sirvieron de preámbulo para “Cuando seas grande”, que levantó al público de sus asientos para acompañar al cantante y grabar con los celulares el momento.

“El Ángel del Rock” no dejó que disminuyera el buen ánimo ni la alegría, por el contrario, interpretó con más potencia “Viento del sur”, “Muchachita” y la cadenciosa “Enamorándonos”.

El final se acercaba y todavía faltaban éxitos. Brizuela dijo que le gustaba mucho que la siguiente canción que iba a interpretar fuera parte de las favoritas.

Y llegó el culmen del repertorio con “Sueños compartidos”, que puso a gritar y a cantar a sus fans.

El cantante tomó una selfie con su público de fondo como recuerdo de su nueva visita a Mérida.

Y ante el tradicional grito de “otra” regresó al escenario para despedirse con “América” y “Alborada”.

El público pidió más y repitió “Sueños compartidos”, fue el punto final a una noche roquera y romántica.— CLAUDIA SIERRA MEDINA

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