CIUDAD DE MÉXICO (El Universal).— Había trascendido que Luis Miguel estaba emocionado de llegar por primera vez en su carrera al hoy llamado Estadio GNP, y que tenía preparada una llamarada de romanticismo con hits de inicio a fin.

“El Sol” cumplió a cabalidad y llenó expectativas. El estadio estaba completamente abarrotado de fans ansiosos por ver al cantante en escena, justo el mismo día en el que “Micky” envió por la mañana un arreglo de flores blancas a Silvia Pinal, homenajeada en el Palacio de Bellas Artes.

Un día nostálgico para México cerró con una auténtica celebración en voz de Luis Miguel y 65 mil gargantas que todo lo corearon.

Desde la primera pieza, “Será que no me amas”, original de los Jackson 5, hasta “Cuando calienta el Sol”, el cerrojazo final con fuegos artificiales y un deleite de metales que hicieron bailar a Luis Miguel como en una enorme discoteca, en su adorado Acapulco.

Ataviado con un sobrio y elegante traje negro, el cantante fue de éxito en éxito sin mediar palabras con su público, toda la comunicación festiva era a través de esas canciones que han marcado a sus seguidores.

Las 50 mil personas que llenaron el recinto, cifra proporcionada por los organizadores, disfrutaron de los juegos pirotécnicos.

El concierto duró 90 minutos como ha ocurrido en toda su gira.

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