SEVILLA (EFE).— “Maradona que estás en el cielo” es una novela de José Manuel García-Otero que se adentra en el mundo costumbrista y los bajos fondos de la sociedad que sufrió la resaca de 1992, coincidiendo con la llegada del astro argentino al Sevilla FC, un fichaje que llenó de sonrisas al mundo maradoniano, aunque terminó de desigual manera.
El periodista sevillano, también autor de las novelas “El arma de los invisibles” y “El frío anochecer de los espejos” y el ensayo “Messi, sueños de un principito”, publica ahora esta historia sobre Maradona, al que descubrió profundamente en su etapa en el Sevilla, cuando cubría información deportiva para “Marca”.
José Manuel García, quien siguió a Maradona por todo el mundo durante seis años y le hizo casi una treintena de entrevistas, explica que “en la novela, que pretende que el lector viva con intensidad y pase un buen rato, hay dos intentos de secuestro, personajes antagónicos, una colección de irreverentes perdedores, que tienen común una fe irrenunciable de la amistad”.
El libro, distribuido por Amazon, está prologado por Víctor Hugo Morales, maestro de periodistas en Sudamérica, que fue gran amigo del desaparecido futbolista y del que cantó el recordado gol a los ingleses en el Mundial de México 86.
“Sin querer o queriendo, Diego se erigió en el defensor de los más humildes”, asegura el escritor, que se convirtió en su sombra durante casi una década, especialmente desde que llegó a Sevilla en septiembre de 1992, en las últimas semanas de la Exposición Universal, y que vivió con el argentino momentos opuestos.
Ciudades engarzadas
Entre la noche y el día, vaivenes de luz y oscuridad, esta historia transcurre en Sevilla, Buenos Aires y Nápoles, ciudades que quedaron engarzadas para siempre en el corazón del mejor futbolista de todos los tiempos, señala García-Otero.
Según relata el autor, el libro desliza los caminos que convergen en la amistad, “un concepto que Diego Maradona reivindicaba de una manera casi religiosa”.
“También se descubren muchas capas ocultas en la personalidad de ‘D10s’, un hombre tan generoso y lleno de bondad que, sin querer, o queriendo, se erigió en el defensor de los humildes, una especie de ‘Robin Hood del fútbol’ que siempre se encaró a los poderosos y contra la injusticia”.
