Personajes de la empresa coreana Pinkfong en una campaña de prevención del Covid-19 en Seúl, en 2020
Personajes de la empresa coreana Pinkfong en una campaña de prevención del Covid-19 en Seúl, en 2020

SEÚL.— La Suprema Corte de Corea del Sur rechazó ayer una demanda por daños y perjuicios de 30 millones de wones (21,600 dólares) presentada por un compositor estadounidense, que acusó a una empresa surcoreana especializada en contenido infantil de plagiar su versión de “Baby Shark”, lo que pone fin a una batalla legal de seis años sobre la popular canción, conocida por su pegadizo estribillo “doo doo doo doo doo doo”.

El alto tribunal confirmó los fallos de cortes inferiores de 2021 y 2023, que no encontraron fundamentos suficientes para concluir que Pinkfong infringió los derechos de autor de Jonathan Wright.

Wright, también conocido como Johnny Only, había grabado su versión en 2011, cuatro años antes que Pinkfong, pero ambas tomaron como base una melodía tradicional que fue muy popular durante años en los campamentos infantiles de verano en Estados Unidos.

Los tribunales dictaminaron que la versión de Wright no difería lo suficiente de la original como para considerarse una obra creativa original susceptible de protección de derechos de autor, y que el tema de Pinkfong tenía claras diferencias con la del estadounidense.

El tribunal señaló que su fallo reafirma el principio jurídico sobre melodías populares existentes como obras derivadas.

“La Suprema Corte acepta la conclusión del tribunal inferior de que la canción del demandante no implicó modificaciones sustanciales a la melodía tradicional relacionada con el caso hasta el punto de que pudiera considerarse, por estándares sociales comunes, como una obra separada”, indicó.

En un comunicado a The Associated Press, Pinkfong señaló que el fallo confirmó que su versión de “Baby Shark” se basaba en un “canto tradicional de dominio público”. La compañía le dio un giro fresco al agregar “un ritmo animado y una melodía pegajosa, convirtiéndolo en el ícono de la cultura pop que es hoy”.

Chong Kyong-sok, abogado de Wright, indicó que aún no había recibido la versión completa del fallo, pero calificó el resultado como “un poco decepcionante”.

“De todos modos, el asunto ya está resuelto”, señaló. “Nuestro trabajo salió primero, así que podemos manejar las licencias de nuestra parte y supongo que luego cada uno sigue su camino”.

“Baby Shark” de Pinkfong se convirtió en un fenómeno global después de su lanzamiento en YouTube en 2015 y el vídeo original, “Baby Shark Dance”, supera ya los 16,000 millones de vistas. Alcanzó el puesto número 32 en el Billboard Hot 100.

“Baby Shark” sigue siendo un producto crucial para Pinkfong, que obtuvo unos ingresos de 32.6 millones de dólares en la primera mitad de 2025.

La compañía ha convertido a la familia de cinco tiburones —Baby Shark, Mama Shark, Papa Shark, Grandma Shark y Grandpa Shark— en programas de televisión y para Netflix, películas, aplicaciones para celulares y musicales que recorren el mundo.

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