MILÁN.— James Cameron no es precisamente un director que improvise. Tenía planificada la saga “Avatar” como un arco de cinco películas y rodó buena parte de “Fuego y ceniza” a la vez que “El sentido del agua”. Pero incluso en una maquinaria tan milimetrada, el público tiene algo que decir.
El cineasta ha reconocido que la tercera entrega ha cambiado de forma notable después de ver cómo reaccionaba la audiencia a “El sentido del agua”, tanto en pases de prueba como tras su estreno en cines.
La jugada tiene su lógica y su riesgo. “Fuego y ceniza” llega en diciembre de 2025 con un listón imposible: las dos primeras películas superaron los 2,000 millones de dólares y convirtieron Pandora en una marca global.
Cameron sabía que repetir la fórmula sin más podía pasar factura, así que usó las opiniones de los espectadores como termómetro.
Según ha contado, se fijó en qué personajes generaban más interés, qué tramas emocionaban y qué partes dejaban más fríos a los fans… y a partir de ahí empezó a reescribir.
Eso implica que el plan de rodar “en bloque” las secuelas ha sido mucho más flexible de lo que parecía.
Aunque gran parte de la historia de “Fuego y ceniza” estaba escrita y varias secuencias ya se habían filmado junto a “El sentido del agua”, Cameron volvió al guión con las reacciones frescas y tomó decisiones poco habituales a esas alturas de producción.
No se limitó a pequeños ajustes en montaje: escribió escenas nuevas, modificó otras y llamó otra vez al reparto para grabar material adicional.
El propio director reconoce que “volvieron locos” a los actores, que en muchos casos estaban metidos en otras películas cuando recibieron la llamada para regresar a Pandora. Aun así, describe el proceso como algo muy creativo: el equipo retomó a sus personajes con facilidad y, según Cameron, lo hicieron encantados. Esa vuelta al set sirvió para afinar mejor el tono emocional, reforzar dinámicas entre personajes y ajustar el foco narrativo hacia aquello que más conectó con el público en la segunda entrega.
