“Una película de, por y para todas esas personas que somos difíciles de querer”.
Así describió alguien del público en Mérida a “Sobriedad, me estás matando”, y desde entonces esa frase acompaña a la ópera prima de Raúl Campos, protagonizada y coescrita por Octavio Hinojosa, como una especie de “brújula emocional” que resume lo que la película despierta.
La historia nació desde lo personal. Octavio Hinojosa y Raúl Campos compartieron con el Diario que la premisa se dio mientras Octavio atravesaba una crisis: laboral, emocional, personal.
“Estaba en un lugar muy oscuro de mi vida”.
Al notar esto, Raúl Campos, —quien es uno de sus mejores amigos—, decide invitarlo a cenar para saber qué es lo que estaba pasando: “te voy a llevar a cenar hasta que me digas qué te está pasando”, le dijo, decidido a obtener una respuesta.
De ese punto de quiebre surgió la necesidad de contar una historia sobre adicciones, salud mental y las expectativas que uno mismo se impone, mientras se atraviesan los cuarenta años. “¿Qué pasa cuando no las cumplimos?”, resumió.
De esta introspección apareció el personaje Raffi, construido por Octavio Hinojosa, Raúl Campos y Félix de Valdivia —los tres coescritores— como una representación de los miedos, frustraciones, sueños y ansiedades colectivas.
“Utilizamos el personaje como vehículo para poner nuestros miedos, sueños, frustraciones… ”, explicó Octavio, quien reconoció que la historia es “un poco autobiográfica y de los demonios colectivos de los tres”.
El proceso creativo fue íntimo pero al mismo tiempo caótico, explicaron Campos e Hinojosa.
Los tres escritores se conocen desde hace años y esa cercanía permitió hablar primero de cómo se sentían en sus propias vidas.
“Descubrimos que había más en común de lo que podría uno pensar, no solo entre nosotros, sino entre un montón de gente”, señaló Campos.
De ahí surgió la decisión de abordar el conflicto que viven los millennials desde la comedia negra.
“Sentíamos que teníamos que estirar la liga lo más posible en la comedia”, agregó, y buscar un equilibrio entre el riesgo, el humor y lo que sí se puede —y no— decir desde ese género.
Para ellos, el cuarto de escritores fue un espacio de total confianza. “Si hubiera cámaras escondidas ahí, pudo haber sido un reality show”, bromeó Hinojosa.
“Podíamos estar riendo a carcajadas y cinco minutos después en una pelea súper intensa”, recordó, aunque siempre desde un caos que solo puede existir entre amigos que se dicen todo.
Ese mismo espíritu fue el que acompañó el rodaje, ya que contaron que por el poco tiempo que tuvieron —tres semanas exactamente—, no había margen de error.
“Teníamos tan poquito dinero y tan poquitos días para filmar que todo tenía que salir perfecto porque no había plan b”, dijo Campos.
Aun así, todo se alineó. “El plan de rodaje se cumplió al pie de la letra”, afirmó, y coincidió con Hinojosa en que fue “un proyecto con mucho ángel”.
Filmaban en Ciudad de México, en temporada de lluvias, y “cuando había que filmar en exterior, dejaba de llover; cuando entrábamos, llovía”, compartió.
El elenco fue el que imaginaron desde el inicio. “Todos fueron nuestra primera opción y todos dijeron que sí”, subrayó Campos al mencionar a Alfonso “Poncho” Borbolla, Maya Zapata, Mónica Dionne y Hugo Catalán, entre otros.
La conexión de la cinta con el público se confirmó cuando en noviembre presentaron el proyecto en el Short Film Race de la Plataforma FICMYLab en Mérida, donde la película obtuvo el Premio del Jurado Universitario a Mejor Largometraje y el Premio Terrier.
Las funciones fueron emotivas y ahí surgió la frase que acompaña al proyecto.
“Una persona en la audiencia describió la película como una película de, por y para todas esas personas que somos difíciles de querer”, recordó Campos.
“Le advertí que me iba a robar su frase y me la estoy robando constantemente”, añadió entre risas.
Precisamente lo que la película plantea es que más allá de hablar de adicciones, el eje se adentra en un conflicto más amplio y reconocible. “Este deseo que existe en mucha gente de tener vidas extraordinarias que se puedan presumir en redes sociales”, explicó Hinojosa, junto con la sensación constante de ir tarde y compararse con los demás.
A lo que Campos complementó: “Todo el mundo en algún momento de nuestra vida hemos sido la oveja negra en nuestra familia”.
Para él, Raffi representa algo colectivo: “Rafi un poco sí somos todos, en alguna faceta”.
Al pensar en lo que esperan que el público se lleve al salir del cine, Campos lo resumió en una sola idea: “Que provoque una conversación que trascienda la sala”.
Para él, si alguien sale con ganas de reconectar con alguien más “quiere decir que la película los tocó de una forma personal”.
Hinojosa coincidió y celebró que una comedia negra pueda tocar temas oscuros y, al mismo tiempo, generar risa y reflexión: “Que la gente incluso salga llorando”.
“Sobriedad, me estás matando” se estrena hoy en los cines de México.— Karla Cecilia Acosta Castillo.
