ROMA (EFE).— Sal Da Vinci se convirtió ayer en el ganador del 76o. Festival de Sanremo con “Per sempre si”, promesa de amor que conquistó al público italiano en el Teatro Ariston.
El triunfo le abre la puerta a representar a Italia en Eurovisión, en mayo.
Visiblemente emocionado al recoger el premio, dedicó el reconocimiento a sus raíces. “Quiero dedicar este premio a mi ciudad, Nápoles”, proclamó ante un auditorio que lo aplaudió de pie.
Sal Da Vinci (Nueva York, 1969), nombre artístico de Salvatore Michael Sorrentino, era uno de los veteranos de esta edición y logró hacerse viral con una canción bailable en la que promete un “sí” eterno a su amada. Su propuesta, de aire popular napolitano con producción contemporánea, se convirtió en una de las favoritas desde las primeras galas.
Ahora deberá confirmar si acepta representar a Italia en Eurovisión, decisión que tradicionalmente corresponde al ganador del certamen. La incógnita suele resolverse en la rueda de prensa de clausura, en la cual aclarará si llevará “Per sempre si” al escenario europeo.
En segundo lugar quedó Sayf (Génova, 1999) con “Tu mi piaci tanto”, seguido por Ditonellapiaga con el pop rompedor “Che fastidio!”.
Arisa, ganadora en 2014, terminó cuarta con “Magica favola”, mientras que el quinto puesto fue para “Male necessario”, de Fedez y Marco Masini, este último doble vencedor del festival.
La gala también marcó el adiós del director artístico Carlo Conti, quien se despidió tras dos ediciones al frente del certamen.
En un simbólico relevo en directo, pasó el testigo a Stefano De Martino, quien asumirá la conducción del festival en 2027, abriendo una nueva etapa para el histórico concurso musical italiano.


