El sentimiento estuvo a flor de piel. No fue solo un concierto; fue una ceremonia donde cada canción arrancaba gritos de euforia y, al mismo tiempo, hacía brotar lágrimas en los ojos de los asistentes.
Con el cartel de “Sold Out” anunciado desde días antes, el Foro GNP Seguros lució un lleno absoluto para recibir a la “femme fatale” del momento, Mon Laferte, en una velada de casi tres horas de entrega emocional absoluta. Desde antes del inicio, el público —en su mayoría femenino— transformó el recinto en un despliegue de estilo y devoción.
Muchas llegaron caracterizadas como novias, luciendo vestidos blancos con corsés y velos; otras optaron por coronas de flores rojas que resplandecieron en la oscuridad, o el ya icónico sello de la cantante: una flor natural prendida cerca de la oreja.
El rojo pasión en los labios fue el elemento infaltable de una noche teñida por ese color y una vibrante intensidad.
A las 9:15 p.m., la mirada del público se tornó atónita. Mon apareció en el escenario del Foro GNP con un impactante vestido blanco corte sirena que enmarcaba su figura y un peinado pin-up.
Sin embargo, fue su entrada la que dejó a todos sin aliento: atada de manos y con los ojos vendados, dio inicio a la jornada con el tema “Mi hombre”, desatando un coro masivo inmediato que no cesaría durante el resto del espectáculo.
Canción tras canción, los gritos, los carteles y hasta los peluches se alzaron con la esperanza de llamar su atención. En cada melodía, los asistentes se fueron “desnudando” emocionalmente; incluso antes de llegar a la mitad del concierto, las primeras lágrimas comenzaron a aparecer entre sonrisas y gestos de nostalgia.
Conforme avanzó la noche, la energía creció junto con una vibra cada vez más potente, mientras la cantante deleitaba a su público con varios cambios de atuendo. Del vestido de novia pasó al rojo pasión, luego a un esmoquin, más tarde a un diseño negro con pedrería y finalmente a otro blanco de estilo más elegante, provocando el furor de los presentes con cada nuevo look.
La noche alcanzó uno de sus puntos más altos cuando interpretó “Tu falta de querer”, una de las piezas más esperadas por los fans yucatecos. Fue de las más coreadas y sentidas de la velada; las lágrimas no se hicieron esperar e, incluso, la propia Mon no pudo contener el llanto mientras la interpretaba, confirmando por qué es una de las favoritas del público local.
Minutos después de la medianoche, el concierto comenzó a despedirse. Para el cierre, la artista eligió “Vida normal”, poniendo punto final a una jornada en la que las asistentes pudieron depositar sus emociones en cada letra.
Fue una noche de entrega mutua: el público se volcó hacia la artista mientras ella, a su vez, se entregaba por completo a su audiencia desde el escenario del Foro GNP.— ILSE NOH CANCHÉ
