Diego Sebastián “N”, identificado como el asesino de Jonathan Meléndez, tecladista de Camilo Séptimo, no solo operaba una red de fraude con varias empresas y junto a su esposa, Paola Mandri, sino que también ya contaba con denuncias por amenazas a empresarios en Edo. Mex.

Por su parte, la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) ha sacado a la luz un amplio historial de abusos, estafas e intimidaciones, pues además de estar imputado por el multihomicidio ocurrido en Atizapán de Zaragoza, diversos medios han reportado que Diego Sebastián Rosen, amenazaba y despojaba a sus colaboradores y proveedores. Esto se sabe.

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Exhiben amenazas del asesino de Jonathan Meléndez a empresario

De acuerdo con el periodista Antonio Nieto, Diego Sebastián “N” formaba parte de un selecto grupo de inversionistas en el que compartía diversos proyectos de negocios en el Estado de México.

En este ámbito corporativo, comenzó a mostrar comportamientos agresivos y a lanzar amenazas hostiles contra quienes diferían o fallaban en disputas monetarias.

En conversaciones y mensajes filtrados, Diego Sebastián “N” amenazó directamente a un empresario por una apuesta de fútbol, en la cual exigía el pago de al menos 10,000 euros. Según los reportes, utilizó intimidaciones y violencia para reclamar el dinero dentro de dicho grupo de inversión.

Diego Sebastián Rosen: así operaba su red de fraude con Shark BTL

Detrás de su perfil corporativo, Diego Sebastián “N” encabezaba la agencia de publicidad Shark BTL, dedicada a lanzar y promocionar campañas para marcas nacionales e internacionales.

A pesar de que la agencia obtuvo reconocimiento internacional —como el galardón a la empresa del año en el Festival Internacional FIP en Buenos Aires en 2017—, la firma operaba mediante un esquema de fraude sistemático en el Estado de México y la Ciudad de México. El modus operandi funcionaba bajo la siguiente estructura:

  • Intermediación sin asumir costos: Shark BTL firmaba contratos con grandes marcas corporativas y cobraba por los servicios, pero subcontrataba a pequeños y medianos proveedores regionales para cubrir servicios de iluminación, audio, impresión, montaje de escenarios y catering. Los proveedores asumían la totalidad de los costos de personal, insumos, equipos y logística.
  • Esquema de impago diferido: Tras generar confianza inicial y aumentar paulatinamente la carga de trabajo, la agencia postergaba progresivamente las liquidaciones, extendiendo los plazos de pago a 30, 60, 90, 120 y hasta 180 días, para finalmente dejar de cubrir los adeudos por completo. Posteriormente, el negocio cerraba o cambiaba de razón social para continuar operando bajo otra firma.
  • Intimidación con personas armadas: Cuando los empresarios acudían a reclamar adeudos —que fluctuaban entre uno y tres millones de pesos por acreedor—, la área financiera daba evasivas. Al encarar a Diego Sebastián “N”, este amedrentaba a las víctimas afirmando que conocía sus domicilios y datos personales. Testimonios señalan que el sujeto solía acudir acompañado de personas armadas para amedrentarlos.

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Ante las amenazas y la desconfianza en recuperar su capital a través de las autoridades, diversos empresarios prefirieron no denunciar ni exigir el cobro de su dinero, mientras que otros quebraron económicamente.

Un ejemplo documentado es el de un proveedor de iluminación de Tlalnepantla a quien la empresa de Diego Sebastián “N” le adeudaba cerca de un millón de pesos y optó por abandonar las exigencias legales por temor a represalias. Adicionalmente, reportes indican que el imputado libró un proceso penal por fraude apenas un día antes del multihomicidio.

Caso Jonathan Meléndez: la masacre en Atizapán

El 1° de septiembre de 2026, Diego Sebastián “N” asesinó a la familia de Jonathan Meléndez, tecladista de Camilo Séptimo, dentro de su departamento ubicado en Atizapán de Zaragoza, Estado de México.

Durante el ataque, Diego Sebastián “N” asesinó a Jonathan, a su esposa embarazada Ana Paola, a su hija Sofía de 3 años, a la trabajadora del hogar Aleyda Romero e incluso mató a la mascota de la familia, una perrita de raza Golden Retriver llamada “Nala”.

Respecto al móvil del crimen, las autoridades señalan temas económicos entre el tecladista de Camilo Séptimo y Diego Sebastián “N”, específicamente una “caja fría” con millones de bitcoins que el ahora detenido continuó buscando dentro del departamento del cantante tras asesinar a toda su familia.

Actualmente, las investigaciones de la Fiscalía del Estado de México continúan reuniendo las denuncias de las víctimas de fraude y las evidencias del crimen para determinar la responsabilidad legal del imputado

Sofía Loyo Ancona es Licenciada en Hotelería y Turismo. Se especializa contenido SEO así como temas evergreen de turismo, viajes, trámites, tecnología.