SAN SEBASTIÁN (EFE).— Marion Cotillard admitió ayer que tendrá “mucho miedo” el día que le emocione un actor creado con inteligencia artificial (IA), aunque por el momento le parece que actúan como “patatas”, remarcó en conferencia de prensa la actriz francesa, que vuelve con “7h40 ce matin-lá / Milo” al Festival de Cine de San Sebastián, en España.
“Creo que nunca se reemplazará un corazón que late y un alma que ha atravesado una vida o varias y cuya experiencia es la que da la calidad de las emociones y la forma en que va a impactar a las personas”, ya sea en una pantalla, un libro o una canción, remarcó la actriz de 50 años, ganadora del Premios Donostia 2021.
Y aunque confiesa que no comprende para qué se hacen películas con actores falsos, “hoy por hoy detectables”, matizó, se pregunta si en algún momento llegarán a evolucionar hasta ser capaces de despertar emociones como espectadora.

“Por el momento me parece que interpretan como si fueran patatas y esto me da mucha seguridad”, subrayó la actriz.
Llegada ayer por la mañana a la capital donostiarra, en el norte español, donde firmó autógrafos y se hizo fotos con sus admiradores, la ganadora de un premio Óscar en 2008 por “La vida en rosa” posó para los fotógrafos con una camiseta blanca amplia adornada con un collar de doble vuelta, y una falda negra larga de volantes, con zapatos de tacón dorados.
En la película de la directora Nicole Garcia, en competición por la Concha de Oro, Cotillard interpreta a Alice, una mujer que llega a una tranquila ciudad de provincias en busca de Milo, un joven mecánico de un garaje cercano. Para él, la mujer es una forastera. Para ella, él es alguien ligado a un pasado que nunca ha dejado atrás.
Uno de los temas de la película es el de la violencia de grupos armados de la izquierda anticapitalista, en concreto los que actuaron en Francia hace unas décadas.


“Por desgracia la violencia llama a la violencia, hay una triste lógica en esta violencia revolucionaria que viene de una reacción a otra violencia que quizá se cite menos y esté menos clara, la violencia que ejerce la política. Y la reacción violenta es lamentablemente lógica”, opinó.
“Hay personas que quieren hacer cambiar las cosas”, como en la actualidad los grupos ecologistas, remarcó, y “cuando uno llega a cierto nivel de cólera y frustración, a veces es difícil tener creatividad y no sacar ese odio de manera violenta”.
“Puedo comprenderlo, aunque esto no signifique que lo valide”, matizó la actriz francesa, que en esta película se pone a las órdenes de García (Orán, Argelia 1946), que ya estuvo antes en San Sebastián con su primer largometraje, “Cada dos fines de semana” (1990), en la sección Nuevos directores. Su película “Place Vendôme” (1997) hizo ganar a Catherine Deneuve la Copa Volpi en Venecia.
Triunfo mexicano
La película “Ceniza en la boca”, del actor y director Diego Luna, que compite en la sección Horizontes Latinos del Festival de San Sebastián, ganó ayer el Premio Agenda 2030 Euskadi Basque Country “por su capacidad de abordar a través del fenómeno migratorio, de forma transversal, problemáticas sociales políticas, económicas y de género”.
