CIUDAD DE MÉXICO (El Universal).— Los sombreros vaqueros comenzaron a aparecer entre el público antes de que Digger Rockwell llegara a la alfombra naranja.
Eran un guiño al personaje de Tom Cruise en la película “Digger”, pero entre las manos del público había rastros de otras etapas del actor: carteles y objetos de “Top Gun” y “Misión Imposible” esperaban una firma.
Cruise llegó alrededor de las 16:30 horas al “fan event” realizado en Parque Toreo y durante cerca de dos horas avanzó entre los asistentes, firmó autógrafos, posó para las fotografías y conversó con algunos de ellos.
Sonriente durante todo el recorrido, el actor convirtió la alfombra en un repaso involuntario de más de cuatro décadas de carrera.




Mientras Gaby Meza y Javier Ibarreche conducían el encuentro, Alejandro González Iñárritu apareció alrededor de las 18:30 horas.
Con él cambiaron también algunos de los objetos que el público levantaba: aparecieron recuerdos de “Amores perros”, imágenes de sus películas y fotografías del cineasta sosteniendo sus premios Óscar.
Cuando el director mexicano se acercó a una de las zonas divididas por gradas, el público comenzó a gritarle: “¡Sí se pudo, sí se pudo!”.
Él respondió permaneciendo también con los asistentes para firmar y celebrar el regreso a México con su nueva película.
“Me impresiona la cantidad de gente, el cariño, el entusiasmo; con mucha ilusión de que la vean y que les guste, lo más importante”, dijo el realizador.
La película coloca a Tom Cruise como Digger Rockwell, un magnate petrolero que intenta presentarse como salvador de la humanidad después de que sus propias decisiones contribuyeran a desencadenar una catástrofe ambiental.
La comedia negra utiliza el desastre para hablar del poder, el ego y también de una responsabilidad que no recae sobre un personaje.
Uno de los momentos centrales ocurre cuando Digger se enfrenta a quienes lo responsabilizan y recuerda que la sociedad exige petróleo, energía, vuelos, teléfonos y nuevas tecnologías.
Para el director, colocar ese argumento precisamente en boca del responsable permite escapar de una división entre buenos y malos.
“La realidad no es binaria, la realidad es muy compleja, es ambigua, es contradictoria. Hay muchos participantes, los nudos son más complejos”, explicó el cineasta en entrevista.
Cruise coincidió en que esa discusión rebasa las fronteras estadounidenses.
“Es una historia atemporal sobre poder, avaricia, ego, responsabilidad e irresponsabilidad. Él lo hace de una manera muy personal; cada persona puede verse reflejada”, declaró el actor durante la alfombra naranja.
González Iñárritu no plantea “Digger” como un mensaje político específico.
Para el actor, las relaciones entre empresarios, gobiernos y ciudadanos que aparecen en pantalla parten de algo más antiguo: el comportamiento humano.
“No me interesaba hacer un comentario político, me interesaba reírme y entretenerme viendo lo que hacemos hoy, un espectáculo del absurdo. Esa es la vida que estamos viendo y esta película refleja eso; es muy entretenida y aterradora al mismo tiempo”, señaló.
La película significa también el primer encuentro entre dos figuras acostumbradas a trabajar desde lugares distintos de Hollywood.
González Iñárritu encontró en Tom Cruise a un actor dispuesto a entregarse más allá de lo que le pedía.
“Le pides dos y te da cuatro, le pides cuatro y te da seis. Es incansable, es entusiasta y es humilde”, aseguró.
Tom devolvió el reconocimiento y destacó particularmente la construcción de una secuencia en la que interpreta un monólogo de aproximadamente diez minutos en una sola toma.
“Cada segundo, cada momento con él. Es muy divertido, su mirada, su humanidad, su dedicación… es inspirador y sorprendente”, respondió al preguntarle qué había disfrutado de trabajar con el mexicano.
Después de los autógrafos, las fotografías y los gritos de “sí se pudo”, llegó la primera proyección de la película ante un público mexicano.
“Digger” se estrenará en cines el 1 de octubre.
Ni Maverick pudo resistirse al ritmo mexicano. Cruise fue recibido con mariachi al ritmo de “Son de la negra”, ante lo que se le escuchó exclamar: “¡Wow!”.
El actor incluso se aventó algunos pasos de baile, mientras Gaby Meza hacía de su instructora. Tom movía los brazos de un lado a otro y sonreía mientras disfrutaba de la música.
A su lado, González Iñárritu también se mostró alegre: golpeaba su pierna sintiendo el ritmo de la canción y hasta hizo el movimiento de tocar el violín con el que concluye la pieza.
“Cielito lindo” fue otro de los temas que resonó durante el encuentro y Cruise aplaudió mientras volteaba a ver al grupo de mariachis.
