De ser admiradora de “Siete veces adiós”, la actriz y cantante María León pasó a convertirse en una de sus protagonistas, en una etapa de su vida en la que continúa creciendo artísticamente y disfruta de mayor libertad para elegir sus proyectos.
Con la emoción de participar en una obra que considera preciosa, la artista llegó a Mérida como parte de la gira nacional del montaje, en el que comparte escenario con Osvaldo Benavides y Rubén Branco.
Antes de ofrecer tres funciones en el Teatro Armando Manzanero, una anteanoche y dos ayer, María León concedió una entrevista a Diario de Yucatán, en la que habló de la obra, los sentimientos que le despierta y su próxima gira musical, que comenzará el 12 de noviembre en el Teatro Metropólitan de Ciudad de México.
La artista se incorporó al elenco de la obra “Siete veces adiós” en septiembre pasado y desde entonces ha participado en numerosas funciones. La producción contempla 41 fechas antes de finalizar el año.
Explica que ésta es la primera obra musical en la que no canta, pues los personajes principales únicamente actúan, aunque se trata de papeles de gran complejidad emocional.
Asegura que es una historia preciosa, con la que cualquier persona puede identificarse, independientemente de su situación sentimental actual.
“Yo la vi muchas veces, soy fan de la obra, me encanta el texto, me parece genial, la música es preciosa. Y aun así, cuando la empecé a estudiar, comencé a descubrir cosas nuevas y me empezó a llegar también de otras formas. Para mí es hermoso poder crecer como artista en cosas que me gusta hacer, que amo”.
“Me encanta poder transitar la República Mexicana con una obra preciosa, compartiendo con públicos tan distintos, regresando a Mérida, que es una de mis ciudades favoritas, con esta obra que toca el corazón de una manera muy catártica, con un público que siempre es muy amoroso conmigo”.
Sobre su personaje, señala que lo interpreta sin emitir juicios y reconoce que encuentra aspectos de su propia vida reflejados en ella.
“He tenido diferentes relaciones en mi vida, pero siento que la obra, como está escrita, en un principio muestra cómo hay un prejuicio de los dos personajes, y cuando termina la obra hay una comprensión empática de parte del público, al igual que de los dos personajes, de él y ella”.
Explica que la construcción del personaje la llevó a explorar emociones y experiencias personales que, en determinados momentos, le resultaron incómodas.
“Al estarla trabajando, había lugares incómodos en los que decía: ‘Voy a utilizar esta herramienta que a lo mejor no me siento tan cómoda sacando, pero si a ella le va a funcionar, creo que también a mí, no como el personaje, sino como la actriz, me va a generar una especie de resolución’, y así ha sido”.
María León confiesa que atraviesa una faceta a la que denomina su “era de villana”, en la que ha aprendido a establecer límites y ya no permite situaciones que antes aceptaba.
Sin embargo, comprende las decisiones de su personaje, especialmente las concesiones que una persona llega a hacer por amor, pues ella misma vivió experiencias semejantes. “Hubo una época en la que permití muchísimo por amor al arte, luego por amor a una persona, y no la juzgo”.
Explica que, para interpretarla, recurre a sus experiencias y a distintas versiones de sí misma que ha dejado atrás. “Regreso a mis versiones anteriores y, desde la empatía de lo que a mí me tocó vivir, desde ahí construyo estos momentos para ella, desde una ternura y un amor absoluto de lo que fue, contando una historia también para que tal vez a alguien más no le pase”.
La intérprete destaca las diferencias entre presentarse como actriz y hacerlo como cantante, pues el teatro le permite descansar de sí misma al dar vida a otra persona.
En cambio, sus espectáculos musicales están vinculados con su identidad, algo que disfruta porque puede entregarse por completo en los aspectos musical, dancístico, vocal y físico.
En el teatro pone sus herramientas interpretativas al servicio del personaje, pero al abandonar el escenario vuelve a ser ella misma. En la música, por el contrario, es María León quien se entrega plenamente al público.
En la música
Respecto a su faceta como cantante, adelanta que comenzará su gira “Era de villana”, con canciones en las que aborda experiencias y sentimientos de los que anteriormente no se habría atrevido a hablar.
“Siempre me dio miedo hablar, y como estoy en esta etapa en la que ya no tengo miedo de decir las cosas, mi villanía no viene de la maldad, sino de la justicia”, manifiesta.
Todos los temas son de su autoría y se trata de un disco “bien padre, bien poderoso”, en el que la danza ocupa un lugar central.
La propuesta representa su regreso al pop de los años 80 y de la década de 2000, estilos que forman parte de esta nueva etapa artística.
María León considera que el espectáculo es fantástico y desea regresar a Mérida para presentarlo ante el público yucateco.
Además del concierto del 12 de noviembre en el Teatro Metropólitan, tiene otras fechas confirmadas que anunciará próximamente en sus redes sociales.— IRIS CEBALLOS ALVARADO
De un vistazo
Elegido por convicción
María León comparte que atraviesa una etapa especial de su vida, en la que puede seleccionar sus proyectos, a diferencia de otros momentos en los que las circunstancias laborales la llevaban a aceptar determinadas propuestas. “A veces uno dice: ‘Lo tengo que hacer porque ahorita no hay tanta chamba’”. Sin embargo, ahora vive un momento bellísimo y que “Siete veces adiós” es uno de los proyectos elegidos por convicción.
