Le podría dar a su país su mayor legado deportivo

Luka Modric no quiere hablar del pasado, ni el propio ni el de su país. Le recuerda las penurias que pasó en su niñez durante la Guerra de los Balcanes, y porque en el pasado Croacia nunca fue campeona del mundo.

Podría serlo hoy, así que para Modric hay motivos de sobra para hablar del presente y del futuro.

“Estamos en la final de la Copa del Mundo, tenemos una oportunidad histórica, así que lo importante es estar concentrados en el partido”, comentó el medio de la selección croata durante la conferencia de prensa en el Estadio Luzhniki.

Modric trató de zanjar así la pregunta que le hizo un periodista, quien dijo haber cubierto la Guerra de los Balcanes e inquirió si el mediocampista consideraba que aquel conflicto había forjado el espíritu de esta generación de jugadores croatas.

“No me gusta volver a estas cosas. Todo eso está en el pasado”, respondió Modric. “Desde luego, todo influye sobre ti. Eso nos volvió más resistentes como pueblo, como nación”.

Modric estaba por cumplir 6 años en 1991, cuando el estallido de la guerra desplazó a la familia de su aldea de origen. El abuelo homónimo de Modric fue ejecutado, supuestamente por las fuerzas serbias, y alguna versión periodística en su país llegó a mencionar que aquel niño presenció el momento de la muerte, si bien el futbolista no lo ha confirmado públicamente.

En cambio, Modric ha insistido en que no alberga resentimiento hacia los serbios. De hecho, tuvo elogios para el tenista Novak Djokovic quien se ganó críticas en su nación tras manifestar su deseo de que Croacia gane el encuentro de hoy ante Francia.

“Le agradecemos su apoyo a la selección croata, nosotros somos también sus admiradores”, resaltó el jugador del Real Madrid, estrella de un país convulso.— AP

 

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