Hipocondria

El principal problema con el trastorno de la hipocondría es la dificultad del diagnóstico, ya que existe gran ignorancia en el ámbito médico por lo que, en promedio, en México pasan siete años antes de que un paciente pueda ser diagnosticado, indicó la psiquiatra Cristina Lóyzaga.

“Los propios médicos piensan que es hipocondríaco, abusan de su preocupación y son pacientes que llegan a ser molestos, pero no se les da una psicoeducación, una información adecuada para explicarles que lo que requieren es atención especializada”, dijo la experta acerca del trastorno del cual se habló en la nota de portada.

Además, detalló que con frecuencia estos pacientes caen en manos de profesionales de la salud que les someten a estudios de laboratorio o incluso quirúrgicos “aunque saben que la persona no tiene nada”.

El grave problema, continuó, son los daños colaterales que puede tener la enfermedad no solo en la salud de los pacientes sino en su vida cotidiana.

“El problema es que hay una enfermedad real, pero es mental. La persona tiene mucha ansiedad que le provoca un deterioro en el funcionamiento global, ocupa más tiempo y dinero que lleva a una disfunción en su trabajo, estudio, desempeño social, o de pareja”, aseguró.

La especialista relató que en el INPRF hay una paciente que ha vivido más de 30 años con la idea de tener un problema intestinal.

“Toma medicamento todos los días para poder evacuar, lo que ha generado cambios físicos gravísimos, la familia está tan involucrada y adaptada con ella en la compra de medicamentos y búsqueda de atención que ya es difícil contener esto”, asegura.

Es por ello que destacó la importancia de tratar este trastorno de manera temprana y adecuada, remarcando la importancia de evitar autodiagnosticarse buscando información en internet y, sobre todo, no automedicarse.

“Lo más adecuado es acudir a consulta con un psiquiatra, ya que se requiere el abordaje integral que trabaje tanto el aspecto farmacológico como el terapéutico”, concluyó.