Miami, (EFE).- El ronroneo de un gato robot y el suave ladrido de un perro de la misma clase han convertido en una eficaz terapia para aliviar la ansiedad y soledad de los inquilinos de una residencia de la tercera edad en el estado de Florida (EE.UU.).

La residencia Palace Gardens, en la ciudad de Homestead (sur de Florida), decidió hace un año adoptar como terapia para residentes con enfermedades como el Alzheimer un gato y un perro robóticos con apariencia real.

Esta medida ha resultado ser beneficiosa para los más de 90 residentes de este centro, algunos de los cuales ya cuentan hoy con sus propios animales artificiales, comprados por sus familiares.

Se comprobó enseguida el efecto tranquilizador: “el gato ronronea, y ella lo sujeta y lo abraza. Se siente mucho mejor, la excitación se va enseguida. No se si mi madre se piensa que es un animal real“, se cuestiona..

Los perros, que tienen la apariencia de Golden Retrievers, también responden al sonido y al tacto, y al acariciarlos se dan la vuelta y ladran, además de tener un latido simulado.

A su juicio, “es como si volvieran a tener esa compañía que un día tuvieron a lo largo de su vida.”
Del mismo modo que con los animales, en esta sala también se reviven sentimientos ahora olvidados, en este caso el instinto maternal, gracias a muñecos en forma de bebés.

Sin necesidad de limpiarlos y llevarlos a pasear, “cosa que los residentes no podrían hacer“, estos animales robóticos, así como los muñecos, hacen más placenteras las horas de estas longevas personas del sur de Florida. EFE