Federico Vite durante el discurso de aceptación del Premio Nacional de Cuento “Beatriz Espejo”

El 7 de noviembre, el día que recogió las cenizas de su padre en Acapulco, Federico Vite envió su obra “Mausoleo” a la sede del Premio Nacional de Cuento “Beatriz Espejo”, para el cual fue elegido como ganador.

Confesó que ese día actuaba en cámara lenta y había perdido la noción del tiempo cuando llegó a la oficina de correos. “Puse la urna donde estaban los restos de mi padre sobre el mostrador de correos y entregué el sobre”.

De vuelta en su casa, acompañado de su hermana, colocó las cenizas en un altar para días después arrojarlas al Océano Pacífico. “Lo hice como una manera de sobrellevar el duelo”, reconoció visiblemente emocionado durante la ceremonia de premiación que se llevó al cabo ayer en la Biblioteca Pública Central “Manuel Cepeda Peraza”.

Originario de Hidalgo y avecindado en el puerto guerrerense, Vite explicó que el trabajo narra los últimos días de Raymond Carver, quien en sus pocos momentos de lucidez pensaba en Anton Chéjov.

“(El cuento) está signado por múltiples noches en el hospital, por entrevistas a médicos, enfermeras, burócratas de la salud y, especialmente, enfermos; está signado por temores primitivos y primarios, y por el anhelo de contemplar la belleza en el frágil semblante de la defunción”.

“Con este cuento”, continuó, “por supuesto que pienso en Chéjov, pienso en Carver y curiosamente también pienso en mi padre. A él no le gustaba leer, su ansia era vivir”, señaló, para luego destacar que en la obra se propuso fotografiar los últimos instantes y hacer memorables los momentos finales.

Su discurso fue ampliamente aplaudido por las autoridades, encabezadas por Roger Metri Duarte, secretario de la Cultura y las Artes: Felipe Ahumada Vasconcelos, director de Cultura del Ayuntamiento, y la escritora Beatriz Espejo, quien destacó que el galardonado y quienes recibieron las menciones honoríficas fueran admiradores de Anton Chéjov.

En su turno, Felipe Ahumada destacó que el concurso ha mantenido por 17 años el espíritu de promoción del cuento y es uno de los preferidos a nivel nacional.

El último en tomar la palabra, en la ceremonia en la que también estuvieron Jorge Cortés Ancona, director de Fomento Cultural de Sedeculta, y Liliana Bolio Pinelo, subdirectora de Fomento Cultural de la Dirección de Cultura municipal, fue Metri Duarte.

El funcionario recordó que el premio se otorgó por primera vez en 2002 en Oxkutzcab, en el marco de la Feria de la Naranja, y posteriormente se trasladó a Mérida.

En la ceremonia también se otorgaron menciones honoríficas a los yucatecos Alonso Humberto Marín Ramírez por “No te dejan salir” y Edgardo Arredondo por “El duelo”, y al regiomontano Luis Aguilar Martínez, quien no pudo asistir, por “Un hombre no entrega el corazón”.— Iván Canul Ek

“Esfuerzo de titanes”

Beatriz Espejo recordó que el premio tiene 17 años. “Ganarlo es un esfuerzo de titanes”, declaró, quizá haciendo alusión a las primeras líneas del discurso de Federico Vite: “En un país como éste, donde todo se olvida, el trabajo de un cuentista se vuelve titánico”.