PARÍS (EFE).— Un ramo de tulipanes sostenido por una mano, una escultura de 12 metros de alto que Jeff Koons regaló en 2016 a la ciudad de París, ha generado polémica antes incluso de su instalación, con numerosas críticas del mundo del arte, que la considera “desmesurada” y “cínica”, además de inapropiada.
La obra, plena de colorido, de ocho metros de ancho, diez de fondo y 35 toneladas de peso, es un homenaje del artista a las víctimas de los atentados del 13 de noviembre de 2015 en París y Saint Denis, se colocaría junto al Sena, en la orilla opuesta a la Torre Eiffel.
Cuando se hizo oficial el regalo, en noviembre de 2016, la alcaldesa, Anne Hidalgo, lo definió como un “testimonio de los vínculos entre la ciudad y Estados Unidos” y habló de un “inmenso artista que (había) decidido regalar a París la idea original de una obra monumental”.
Desde entonces, el “Ramo de tulipanes”, tal y como lo bautizó Koons, no ha dejado de recibir críticas.
Las más recientes fueron publicadas en una columna firmada por una veintena de artistas contemporáneos, cineastas y políticos en el diario “Libération”, en la que atacan a un creador que, si bien reconocen que fue “brillante e inventivo” en la década de 1980, ahora se ha convertido en un “emblema del arte industrial, espectacular y especulativo”.
Por eso consideran que ofrecerle un escaparate “publicitario” tan emblemático como el centro turístico de París, entre el Palacio de Tokio y el Museo de Arte Moderno de la ciudad, está “fuera de lugar”, sobre todo porque esas dos instituciones son importantes para la joven escena emergente francesa.
Los firmantes, entre quienes está el exministro de Cultura Frédéric Mitterrand, el artista Christian Boltanski y el arquitecto Dominique Perrault, opinan que ese lugar no tiene ninguna relación con los escenarios de los atentados, a cuyas víctimas se pretende homenajear.
Por eso juzgan “sorprendentes, oportunistas y cínicos” los motivos oficiales de la instalación y advierten, además, de que puede “transtornar” la perspectiva de la Torre Eiffel.
Aseguran que tendrá un elevado costo para las arcas públicas francesas, porque el estadounidense sólo regaló el concepto. Su producción, de 4.2 millones de dólares, será asumido por mecenas que se beneficiarán así de exoneraciones fiscales del 66%.
