El maestro Juan Carlos Lomónaco

“La depuración de la música es casi infinita, siempre estaremos buscando depurar y tocar mejor y mejor”, afirma el director titular de la Orquesta Sinfónica de Yucatán (OSY), Juan Carlos Lomónaco, quien habla del “brillante” programa con el que la agrupación abrirá la XXIX Temporada y de lo más destacado que presentará en los próximos meses.

El programa de apertura, que se presentará hoy a las 21 horas en el Teatro Peón Contreras y se repetirá el domingo a las 12 del día, la orquesta será la “solista”, por lo que se eligieron obras que conllevan una gran responsabilidad para sus integrantes, como es el caso del “Capricho español”, una obra de Nikolai Rimsky-Korsakov basada en una fantasía que el compositor ruso realizó para violín y piano con temas españoles.

En esta pieza, explica Lomónaco, recae una gran responsabilidad en el concertino —con muchos solos importantes— y en el primer clarinete, la primera flauta, el chelo y el arpa.

“Es una obra que tiene una especie de significado solístico de la orquesta por estas participaciones”, detalla.

El “Capricho español” será la segunda pieza del repertorio, pues la velada arrancará con la obertura de “La gran Pascua rusa” del mismo compositor, “una de las más brillantes que se han escrito” basadas en la celebración de la Pascua ortodoxa.

Completa el programa la Sinfonía número 1 “Sueños invernales” de Tchaikovsky, a la que el director califica de muy hermosa, compuesta en 1866 y estrenada en Moscú en 1968 bajo la dirección de Nikolai Rubinstein, quien encabezó muchos estrenos, sobre todo de música rusa.

Necesidades de la OSY

Al abundar sobre la situación actual de la OSY, a la cual pudo escuchar de forma “externa” en el concierto de la mezzosoprano Elina Garanca del viernes 19, bajo la batuta del maestro Constantine Orbelian, reafirma lo que ya pensaba: se tiene la necesidad de aumentar la sección de cuerdas.

Aunque subraya que los músicos se escucharon bien, siente que las cuerdas están un poco débiles y desbalanceadas. Destaca el orgullo que siente por la OSY, pues tiene un gran nivel y la prueba es que una cantante de gran nivel puede llegar con su director y montar un concierto en tres días.

Sin embargo, debido a que su trabajo es la depuración de la música al más alto nivel, seguirá buscando el balance en las cuerdas, pues es importante para tener una orquesta más equilibrada.

En su opinión se requieren dos o tres violines más, un par de chelos y un bajo para alcanzar el punto al que aspira y “no estamos tan lejos de lograrlo”.

Enfatiza que la OSY tiene cada vez un mejor sonido y experiencia y eso se nota.

La temporada

Respecto al resto de la temporada, resalta el cierre con la ópera “Don Giovanni”, en la que utilizarán una fórmula interesante, ya que el elenco estará formado por integrantes del Taller de Ópera de Bellas Artes, con quienes se han presentado dos veces en el marco del Festival Internacional de la Cultura Maya (FICMaya). El Taller está integrado por becarios que deben superar una audición muy estricta.

También señala los programas 4, con la pianista Anna Miernik; 5, en el que se tendrá como solista al violinista Emanuel Salvador; el 7, con Jorge Federico Osorio al piano tocando el Concierto número 2 de Brahms; el 8, el de temas de películas que tanto gusta al público, y 11, en el se interpretará la Sinfonía número 7 de Anton Bruckner, que será un reto para la orquesta y el público al tratarse de una pieza larga sin intermedio.

Los boletos para los conciertos están a la venta en la taquilla del Teatro Peón Contreras y en www.sinfonicadeyucatan.com.mx.— Iris Ceballos Alvarado

 

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