La Iglesia Católica iniciará el tiempo de Cuaresma con el Miércoles de Ceniza, que este año será el 14 de este mes, día en el que muchos conmemorarán a San Valentín, Día del Amor y la Amistad.
En la Catedral de Mérida, la misa será celebrada a las 8:15 a.m. por el arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, y el cabildo metropolitano.
Después, cada hora se pondrá la ceniza a las personas. Por la mañana concluirán a la 1 p.m. y, por la tarde, habrá una persona a cargo de esa función desde las 4 hasta después de la misa de 6:30.
La ceniza, desde el Antiguo Testamento, es un signo de penitencia, recuerda el canónigo José Antonio Flores Cervera, presidente del cabildo catedralicio de la Catedral de Mérida.
Para hacer penitencia se echaban ceniza en la cabeza y la Iglesia adoptó este signo, el de la ceniza, para dar a entender que comenzamos a prepararnos para la Semana Santa y la celebración de los actos, recuerda.
“(La ceniza) es un signo de que queremos, libre y voluntariamente, entregarnos a la preparación para celebrar la Semana Santa y la Pascua de Resurrección”.
El padre José Antonio Flores explica que no hace falta que la gente esté confesada para recibir la ceniza, pero sería bueno que esté en estado de gracia, que esté en paz con el prójimo y con Dios.
“Recibir la ceniza es un compromiso. No significa que porque te disfrazaste en el carnaval tienes que ponerte tu ceniza, nada, son tonteras”.
Es un signo, agrega, de que quiero celebrar bien mi Cuaresma y preparar la Pascua de Resurrección como debe ser, es un “yo quiero hacerlo”, un compromiso personal.
La Iglesia nos invita a todos para que lo hagamos (recibir la ceniza), se supone que eres cristiano y vas a celebrar esos días santos.
Durante las misas
El canónigo de la Catedral explica que la ceniza se pone en las misas en horarios habituales de las iglesias, generalmente. En la Catedral, la ceniza se pondrá en las misas y también cada hora.
Aunque lo recomendable es asistir a la misa, en caso que no se pueda por diversas causas, no hace falta, indica el canónigo, “ni tampoco significa que son malos cristianos porque no pudieron venir”, indica el sacerdote.
La ceniza que se pone proviene del huano que se da para el Domingo de Ramos, que se guarda para quemar y hacer la ceniza, y se bendice por el que preside la ceremonia, sea un sacerdote y, en Catedral, el arzobispo.
Preparación
El padre José Antonio Flores indica que para prepararnos para vivir los días santos, en la Cuaresma, en primer lugar se debe tener conciencia de lo que significa para nosotros la resurrección y la disposición, desde luego, de “yo quiero acompañar al Señor, resucitar con él”.
Estar en disposición de resucitar es purificarme de la mejor manera posible”, explica.
El canónigo reitera que uno se tiene que purificar, porque todos somos pecadores.
Hay varias maneras de disponerse, expone: charlas, asistir a las misas del tiempo de Cuaresma —porque hay una secuencia de lecturas que nos llevan a disposición de preparación, y qué mejor que con la Eucaristía— ir a conferencias cuaresmales o a casa de retiros, entre otras actividades.
En este tiempo de preparación se pide oración, penitencia y conversión.
“Si vamos a hacer la penitencia nada más porque se hace y sin conversión, entonces para qué, seguimos con el carnaval, nos disfrazamos nada más de penitente y no es el sentido”, indica el padre Flores.
El sentido es que uno interiormente se disponga al cambio, subraya el presidente del cabildo catedralicio.— Claudia Sierra Medina
