Se calcula que 600 mil personas en México padecen de hepatitis C, pero sólo el 25 por ciento están diagnosticados, por lo que contar con nuevos tratamientos que ya permiten la cura de la enfermedad resulta insuficiente para acabar con este padecimiento.
Y es que quien no sabe que padece la enfermedad, cómo podría acceder al tratamiento, cuestiona la doctora Ruby Chirino Sprung, especialista en gastroenterología e integrante de la Asociación Mexicana de Hepatología, quien participó como ponente en el Seminario “México y la erradicación de la Hepatitis C” en Ciudad de México, organizado por la Fundación Mexicana para la Salud Hepática (FundHepa).
Detalla que la hepatitis C está sub-diagnosticada, pues se sabe que entre .4 y .6% de la población mexicana la padece, pero sólo cuarta parte lo sabe.
Diversas estrategias, incluida la difusión por los medios de comunicación, son aplicadas para hacer llegar a la población los factores de riesgo de esta enfermedad, y así exhortar a quienes estén en ese rango a realizarse la prueba de la hepatitis C, la cual es tan sencilla como una punción en el dedo, ya que existen pruebas rápidas de diagnóstico.
Puntualiza que la prueba deben realizársela todas aquellas personas que tienen uno o más de estos factores de riesgo: haber recibido transfusiones sanguíneas antes de 1994, pues antes de este año se hacía el tamizaje para detectar la enfermedad, debido a que apenas en 1989 se identificó el virus; quienes hayan sido sometidos a cualquier cirugía mayor antes de 1994; los niños cuyas madres tenían hepatitis C cuando ellos nacieron; que usan drogas intravenosas, aunque haya sido una vez, o consumen drogas inhaladas.
También los que se hacen tatuajes, perforaciones y tratamientos de acupuntura que sospechen los materiales no hayan sido debidamente esterilizados; los pacientes que se someten a procedimientos como la hemodiálisis; aquellos que comparten agujas, artículos personales como cepillos de dientes, rastrillo y cortaúñas y quienes tienen VIH.
La especialista, enfatiza que el primer paso para la cura y erradicar la enfermedad es el diagnóstico, pues quien no sabe que la padece puede contagiar a otros, pues este se da por medio del contacto de sangre del infectado con sangre de la persona sana
Desde hace meses ya está disponible un nuevo tratamiento con agentes antivirales que permiten curarla.
Explica que durante una década se utilizó una combinación de fármacos, el interferón y la ribavirina, que implicaba una inyección semanal y la ingesta de tabletas todos los días por un período mínimo de seis meses, y en algunos casos hasta por un año.
Sólo el 50% de los pacientes respondían al tratamiento, aunado a muchos efectos secundarios.
Actualmente, con los nuevos antivirales directos se logra que en tan sólo tres meses, y tomando una tableta diaria, el virus sea indetectable, y por tanto se toma como una cura.
En cuanto a los efectos adversos, son mínimos.
Desde hace algunos meses el tratamiento para la hepatitis C está disponible en el país en la medicina privada y pública, en este último segmento en instituciones como el IMSS y Seguro Popular.
En Yucatán se puede acceder por medio del Seguro Popular en los hospitales O’Horán y Regional de Alta Especialidad, y en el UMAE del IMSS.— Iris Ceballos A.
