Pastoral de la salud
Iniciamos la Cuaresma. Cuarenta días en que la Iglesia nos invita a la oración, la penitencia, la conversión, la abstinencia y el ayuno.
¿Cómo vivir una Cuaresma verdaderamente saludable? Es decir, en plano salvífico-saludable. Son muchas las maneras y formas para hacerlo. Desde un plan de austeridad en lo físico y social, hasta el tener un encuentro con Jesucristo a través de los hermanos en mi comunidad. La Cuaresma se convierte así en una oportunidad de crecimiento interior y esto es saludable.
La Cuaresma es una permanente invitación para abrirnos al amor de Dios y de nuestro prójimo, es una invitación para construir relaciones sanas y auténticas en mi comunidad, familia y amigos. ¿Con qué actitud inicio la Cuaresma? ¿Será una Cuaresma más? Depende de ti.
Hoy es tiempo de empezar a cambiar hábitos, de renovarse desde adentro. En esta ocasión cito textualmente al papa Francisco con una exhortación contundente: El ejercicio de la limosna nos libera de la avidez y nos ayuda a descubrir que el otro es mi hermano: nunca lo que tengo es solo mío. Cuánto desearía que la limosna se convirtiera para todos en un auténtico estilo de vida. Al igual que, como cristianos, me gustaría que siguiésemos el ejemplo de los Apóstoles y viésemos en la posibilidad de compartir nuestros bienes con los demás un testimonio concreto de la comunión que vivimos en la Iglesia. A este propósito hago mía la exhortación de san Pablo, cuando invitaba a los corintios a participar en la colecta para la comunidad de Jerusalén: “Os conviene” (2 Co8,10). Esto vale especialmente en Cuaresma, un tiempo en el que muchos organismos realizan colectas en favor de iglesias y poblaciones que pasan por dificultades.
Y cuánto querría que también en nuestras relaciones cotidianas, ante cada hermano que nos pide ayuda, pensáramos que se trata de una llamada de la divina providencia: cada limosna es una ocasión para participar en la providencia de Dios hacia sus hijos; y si él hoy se sirve de mí para ayudar a un hermano, ¿no va a proveer también mañana a mis necesidades, él, que no se deja ganar por nadie en generosidad? (Mensaje del papa Francisco Cuaresma 2018)
Vivir una Cuaresma así es transformarse desde adentro, de renovarse con actitudes de cambio y entrar así a una nueva dimensión de vida saludable, generando salvación para los cercanos, para el prójimo.
Que esta Cuaresma se note nuestra conversión a la vida comunitaria, dejando el individualismo cómodo para abrirnos a las exigencias de la generosidad, del compartir con los demás, con quienes me rodean.
Iniciemos la Cuaresma con ánimo renovado… saludablemente.— Presbítero Alejandro de J. Álvarez Gallegos, Coordinador Diocesano para la Pastoral de la Salud
