Eugenio Aguirre presenta su nueva novela “El subastador” en la Filey mañana en el Salón Ek Balam del Centro de Convenciones Yucatán Siglo XXI

Llega a la Filey la novela negra de Eugenio Aguirre

La historia nos dibuja una ficción con subastas a las que asisten cerrados y selectos grupos sociales que adquieren objetos jamás imaginados, personas dispuestas a adquirir artículos que dentro de su rareza encierran escalofriantes historias dispuestas a desatar desenlaces nada glamorosos.

“El subastador”, la nueva novela de Eugenio Aguirre, con Grupo Planeta, es una historia que absorbe al lector desde las primeras páginas, una mezcla de suspenso con matices de humor negro y erotismo en sus personajes principales: el excéntrico y encantador millonario subastador Carlos Thorton, su bella pareja Susama y el fiel asistente del subastador, su “escudero” Faltrique.

“Sin duda es una historia escalofriante y maravillosa, tan solo por el simple hecho de regresar a escribir novela negra”, confiesa Aguirre en entrevista con el Diario.

En cuanto a la historia, el también cuentista y ensayista mexicano explica que en esta ocasión buscó crear un ambiente y atmósfera sofisticada y extravagante.

“Muchos no saben cómo se mueven las subastas o el tipo de personas que las frecuentan, gente de la alta burguesía que va a la caza, con sus miles de pesos en mano, de objetos suntuosos”, adelanta con cuidado.

“En las páginas de ‘El Subastador’ doy a conocer la personalidad y el desempeño emocional de un subastador que es bien parecido, que cuida su apariencia al máximo, cuenta con una vasta cultura, es cortés y con una personalidad que es imán donde quiera que se presente”, detalla.

Sin embargo, detrás de toda esa finura, el personaje de Carlos Thorton esconde una personalidad siniestra y de psicópata sin escrúpulos, que tiene cada uno de sus movimientos perfectamente planeados.

Las historias detrás

“Las historias que hay detrás de cada uno de los objetos que se subastan es lo que imprime el sabor a cada una de las páginas. Antigüedades con una historia, pero pringada de violencia que las hace más atractivas y costosas”, reseña.

Para desarrollar su novela, Eugenio Aguirre se adentró en una minusiosa investigación de cómo se han manejado las subastas en el país y el glamur que se vive en ellas. “Incluso me contaron experiencias personales varios subastadores cercanos a mi vida, que sirvieron para dejar volar mi imaginación y crear estos personajes”.

Pero, ¿hasta donde es pura ficción esta novela y en qué nivel raya con la realidad?

Entre líneas

“Toda mi novela es ficción, aunque si lees ‘entre líneas’ podrás descubrir interesantes datos históricos y documentales que permiten a la historia crear una atmósfera de credibilidad”, se apresura a contestar. “Si el lector se cree lo que está en las páginas de ‘El subastador’ sentiré que la escribí bien”.

El excéntrico subastador Carlos Thorton creado por Eugenio Aguirre es un asesino atractivo, sofisticado, con una mente brillante y de paso con una afición que lo lleva a ser multimillonario; sin duda un peligro con cada movimiento que da. Pero ¿no hay límites ni miedos para Carlos Thorton?

Eugenio confiesa que para describir físicamente al protagonista se inspiró en un amigo que tiene desde hace tres décadas y ahora tiene 84 años de edad: Jaime Lascurain, nieto del expresidente del país Pedro Lascurian, “aunque mi amigo es todo un caballero y con valores y una moral envidiables”, aclara.

“En cambio Thorton es un personaje frío, calculador y puntilloso con sus planes, alguien que no creo que conozca el miedo ni lo que es el arrepentimiento de sus crímenes. Es un ser implacable y frío que no maneja el mundo de los sentimientos, no siente tristeza, ni compasión”, describe.

Otro personaje

Ahí, junto al incomparable Thorton está otro personaje que llama la atención, Faltrique, quien juega un papel importante en la historia: una sombra del genio que es su jefe, recordando relaciones como la de Don Quijote y Sancho Panza, o Sherlock Holmes y el Dr. Watson.

“Eso es Faltrique, un hombre sumiso y subsecuente, que auxilia a su jefe y lo ayuda en todo lo que sea necesario, pero que sabe mantenerse a la sombra sabiéndose la influencia que puede ejercer en el momento necesario en la conducta de su líder”.

Aunque nunca se le salió de control el personaje de Carlos Thorton, Eugenio Aguirre sintió en un momento la necesidad de llegar al final de la historia para evitar que se volviera tediosa al lector con nuevas historias alrededor de los objetos subastados.

Una frase

“Tanto sus dueños como los coleccionistas de piezas raras, estrambóticas y en alguna forma incomprensibles deberían atenerse a las consecuencias por más graves y dolorosas que estas fueran…” es una de las frases que escribe el autor en “El subastador”, que orilla como lector a ya no mirar de la misma manera los objetos que se vendan, no solo en una subasta, sino incluso en una tienda de antigüedades.

“Las tiendas de antigüedades te ofrecen el fondo de la duquesa de Stromboli y en la tela hay una mancha negra con marrón a la altura del corazón… ¿te lo pondrías?” , contesta con otra pregunta y este ejemplo.

“Uno encuentra cosas insólitas en el mundo, pero más impresiona que existan personas dispuestas a pagar fortunas para tenerlas en su poder, porque el hombre tiene una inclinación al morbo, a lo aberrante y antinatural”.

Finalmente, Eugenio Aguirre invita a leer su nueva novela, en la que encontrará episodios divertidos y que le darán pie a tener charlas interesantes con sus amigos, así como inquietud por acercarse al mundo del arte y los anticuarios.— Renata Marrufo Montañez

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