Uno, dos, tres… por la adultez
Antonio Alonzo Ruiz (*)
Cuando la ruptura en una relación tiene su origen en alguna acción u omisión considerada como intolerable o imperdonable, ésta suele causar emociones ambivalentes, ya que puede hacerte sentir víctima y victimario, traicionado y traicionero, inocente y culpable a la vez.
Para resolver este tipo de dificultades lo más recomendable es “sanar emociones”, para lo que, a su vez, es necesario tomar tres decisiones inteligentes:
Decidir perdonar, decidir estar alegre y decidir amar. Tal vez pienses que perdonar es un acto de generosidad o de bondad de tu parte, cuando en realidad es una decisión personal y espiritual, que debes tomar por convenir a tu propia salud física, mental y espiritual.
Sólo a través de una verdadera y liberadora experiencia del perdón entras en armonía contigo mismo y con los demás, y te dispone para dar el segundo paso y tomar la segunda decisión.
Estar alegre. La alegría que sana emociones es un estado de ánimo —básico, estable e interior— con signos visibles y contagiosos para los demás, pero que te energiza y transforma desde dentro. Ésta es la alegría que te acerca a los demás, sobre todo a tus seres más queridos; te dispone al siguiente paso y a tomar la tercera decisión inteligente: amar.
Este miércoles 21 y jueves 22 de marzo estaré trabajando con algunas personas que han decidido “sanar sus emociones”. Comunícate conmigo.
Psicólogo clínico, UVHM. Especialista en Envejecimiento y manejo de Emociones, MATIA Instituto Gerontológico. Facebook: Antonio Alonzo. aalonzo@crehas.org
