Sobre estas líneas y a la izquierda aspectos del viacrucis y actividades en honor del Cristo de las Ampollas que congrega miles de fieles en Ichmul

Realizan viacrucis con el Cristo Negro de las Ampollas

Miles de católicos provenientes de diferentes partes del Estado participaron ayer en la peregrinación a Ichmul, santuario del Cristo Negro de las Ampollas.

El santuario, centro de devoción de muchas familias, recibió de nueva cuenta a miles de personas que llegaron para participar en esta celebración religiosa.

Desde temprana hora comenzaron a llegar a esta comunidad cientos de vehículos que traían a familias enteras, incluso hay quienes llegaron en autobuses.

Desde las siete de la mañana comenzaron a congregarse los feligreses en el centro de Peto en espera de su turno para abordar las camionetas de transporte público para trasladarse a Ichmul, con el fin de participar en el viacrucis y en la misa de acción de gracias.

El viacrucis comenzó a las 10 y media de la mañana, y fue encabezado por el arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, y el obispo auxiliar, monseñor Pedro Mena Díaz.

También participaron Sergio Gutiérrez Torre, decano del decanato número 9 y los presbíteros Jorge Oscar Herrera Vargas, Pedro Novelo López, Fidel May Uit, Raúl Moguel Urtecho y Ricardo Cuy Tun, entro otros.

Al concluir el viacrucis se ofició una misa en la palapa que está a un costado de la iglesia, una ceremonia a la que asistieron decenas de familias.

Durante su homilía el arzobispo destacó el significado del viacrucis y la importancia que tiene para los católicos porque Jesús se sacrificó y fue crucificado hace más de dos mil años.

“En México hay mucha fe por el viacrucis, un acontecimiento histórico y real que está escrito en los evangelios de la Sagrada Escritura”, destacó.

“Realmente Jesús fue condenado a muerte, tomó su cruz y caminó al calvario”, recordó el prelado.

Explicó que no todos los pasajes que vivió Jesús están en el evangelio, pero hay cosas muy serias que no están escritas, como el encuentro de Jesús con su madre.

Señaló que no se repetirá el viacrucis de Cristo, puesto que el no vendrá a caminar otra vez con la cruz hacia el calvario. “Pero todos los días hay hijos de Dios que cargan la cruz y es donde nosotros debemos de acercarnos a ayudarlos”.

Indicó que es importante ayudar a los más necesitados y a los que pasan por momentos difíciles.

“Cuando pensamos y nos encerramos en nuestros problemas, esos problemas se vuelven una carga pesada.

Pero cuando pensamos en los problemas de los otros se vuelven menos pesados nuestros problemas”, señaló el arzobispo.

Por otra parte, informó que este año se cumplen 25 años de que San Juan Pablo estuvo en tierras de América para oficiar una misa para los pueblos indígenas, y van a recordar ese momento con una eucaristía.

Después de la ceremonia eucarística hubo un convivio y posteriormente, a la una de la tarde, el encuentro de jóvenes con el obispo auxiliar monseñor Mena Díaz.

Finalmente, el arzobispo de Yucatán encabezó el concierto de cierre.— Miguel Ángel Moo Góngora

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