El arzobispo de Yucatán

La reconciliación, máxima expresión de la gracia divina

El sacramento de la reconciliación es la máxima expresión de nuestro arrepentimiento y de nuestra comunión con la Iglesia, porque le pedimos perdón a Dios, recordó ayer el arzobispo de Yucatán, Gustavo Rodríguez Vega, en la liturgia penitencial de la Catedral, como parte del programa de la Semana Santa en el centenario templo católico.

Se acerca ya nuestra gran fiesta, la Pascua, y nos hemos venido preparando desde el Miércoles de Ceniza, con el tiempo de Cuaresma, para llegar a esta celebración pascual, purificados, renovados, recordó.

Este sacramento (el de la reconciliación) es un gran regalo de Dios para actualizar nuestro bautismo, de hecho el bautismo es la fuente de toda salvación, la fuente de todo perdón, la fuente de toda gracia, dijo el prelado en la celebración litúrgica ante cientos de personas que asistieron para participar en la confesión en la Catedral.

Acercarme a la confesión es revitalizar mi bautismo y cada sacramento que celebramos, significa actualización, revitalización, de nuestro bautismo, fuente permanente de gracia, fuente permanente de perdón, explicó el arzobispo.

El papa Francisco nos ha llamado a ser una Iglesia en salida, dejar las 99 ovejas en buen resguardo e ir a buscar a la oveja descarriada, dijo.

La Iglesia tiene que buscar nuevas formas de evangelización que impliquen salida, ir en busca de la oveja descarriada, pero aun aquí, sentado en el confesionario, es común que lleguen personas que dicen “tengo tantos años sin confesarme”, hermanos o hermanas que se han alejado de la gracia de Dios, pero que en estos días se sienten especialmente atraídos por la gracia de Dios.

“Así es que la Iglesia en salida se hace presente en el confesionario para recibir a todos, al que tiene un mes sin confesarse, al que tiene un año o muchos años sin acercarse a este sacramento”.

La fuente es la misma, nuestro bautismo; la fuente es la misma, el corazón misericordioso de Dios nuestro Señor, insistió.

Es la vida de la Iglesia que se mantiene en comunión, es la vida de la Iglesia que muestra el rostro misericordioso de Dios nuestro señor, indicó.

Acerquémonos llenos de confianza, de humildad y en espíritu de comunión para reconocer nuestros pecados, pidió el arzobispo.

Monseñor Gustavo Rodríguez celebró con el arzobispo emérito Emilio Carlos Berlie Belaunzarán, los padres Óscar Cetina Vega, rector de la Catedral; Juan Pablo Moo Garrido, ceremoniero, y Óscar Viñas Olvera, vicario, para la vida consagrada.

La ceremonia incluyó reflexión para que los numerosos asistentes realizaran examen de conciencia antes del sacramento de la confesión, servicio que se ofreció desde las 8 de la mañana con varios sacerdotes y los arzobispos titular y emérito.

El canónigo Ignacio Kemp Lozano confesó al arzobispo Gustavo Rodríguez al concluir la liturgia penitencial, minutos antes de que ese confesara a decenas de personas.— Claudia Sierra Medina

 

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