MÉXICO (Notimex).- Para impartir clases de genética, profesores del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH), plantel Oriente, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) cuentan con un programa de protección del ajolote, vertebrado endémico con la capacidad de regenerarse por sí mismo.
Los profesores de Biología decidieron utilizar esta especie para el aprendizaje didáctico de sus alumnos. De esta manera, desde hace 13 años, se instaló un criadero de ajolotes en el Laboratorio para el Desarrollo y la Innovación (SILADIN), donde actualmente cuentan con cuatro variedades.
Con todas las especies se han hecho cruzas para entender su mecanismo genético y apoyar sus programas de estudio. En esta parte, los jóvenes estudian la genética y las leyes de Mendel, informó hoy en su portal UNAM Global.
Este trabajo es realizado por los profesores Emilio Román y Leticia Alonso, para quienes los alumnos aprenden y se entusiasman más al convivir con los ajolotes ya que a esta edad los bachilleres son sensibles y con este método se acercan con mayor facilidad a la ciencia.
“Comprenden los contenidos y esto repercute en su aprovechamiento en los temas”, consideraron los maestros universitarios.
Los profesores cuentan con 35 ejemplares de forma permanente, aunque han alcanzado una población mayor de 200 especímenes, por lo que han donado ejemplares a sitios como Chapultepec, Chapingo y el centro Acuexcomatl, ubicado en Xochimilco, con la finalidad de conservarlos.
Desde que inició el proyecto, los docentes calculan que aproximadamente 50 alumnos se han interesado en carreras científicas en esta área del conocimiento.
Los ajolotes están considerados como una especie en peligro de extinción, al mantenerlos y estudiarlos en este laboratorio se contribuye a su conservación.
El genoma del ajolote cuenta, según reportes científicos y consignados por UNAM Global, con 32 mil millones de pares de bases de ADN, 10 veces más grande que el del ser humano.
Investigadores de Estados Unidos, Japón y Europa trabajan en proyectos que buscan conocer el mecanismo genético que determina la capacidad de regeneración de los ajolotes.
Se estima que estas investigaciones serán importantes para posibles tratamientos de diabetes, cáncer e incluso el envejecimiento, además de trasplantes de órganos.
“Al regenerar un órgano, no habría necesidad de esperar una donación”, explicaron los profesores.
