La futura esposa de Enrique no tiene sangre real
Boda real: ¿por qué Megan Markle no será llamada princesa Megan después de su boda con el príncipe Harry?
La respuesta es cruda y sin miramientos: para el protocolo de la realeza británica, la actriz estadounidense carece de “sangre real”, publica BBC Mundo.
Esa es la razón por la que Megan no será llamada princesa después de que se case con el príncipe Enrique este 19 de mayo.
En términos prácticos, la regla se traduce en que Megan Markle se verá obligada a seguir el ejemplo de su futura cuñada.
Cuando Catalina Middleton y el príncipe Guillermo fueron pronunciados “esposa y esposo”, en 2011, ella se convirtió automáticamente en su alteza real princesa Guillermo de Gales.
Hay una gran probabilidad de que Megan se convierta en su alteza real princesa Enrique de Gales.
Así es que, al menos oficialmente, los británicos pueden ir olvidándose de la princesa “Meg”.
Tener “sangre real” permitió que la hermana menor de la reina Isabel II de Inglaterra fuese llamada princesa Margarita. De la misma manera que la hija de la reina es la princesa Ana y que sus nietas son princesas también: Beatriz y Eugenia.
La ascendencia simplemente les dio el derecho de ser princesas.
Pero su madre, Sara Ferguson, nunca fue princesa Sara, y Sofía Rhys-Jones, la esposa del príncipe Eduardo, no es la princesa Sofía.
Las reglas también significan —para la consternación de muchos— que Lady Diana Spencer nunca fue oficialmente princesa Diana.
El periodista de la BBC Nicholas Witchell explicó, cuando Guillermo y Catalina se comprometieron en 2011, que la familia real no ha encontrado una solución a este lío un tanto desconcertante y sin sentido sobre cómo llamar a sus miembros.
