Herminio J. Piña Valladares (*)

Unos días después de conmemorarse el Día del Maestro dejó de estar físicamente entre nosotros un gran apóstol de la educación: el profesor Luis Alberto Ramírez Rosado.

Existen hombres que son un ejemplo, que dejan huella, que son un testimonio de vida y uno de ellos fue don Luis, un gran profesor para los alumnos de la primaria del Colegio Montejo por su comprensión y empatía; posteriormente fue subdirector de la secundaria, realizando sus actividades con esmero y fue un referente para las escuelas particulares de cómo se deben realizar las funciones y actividades directivas y académicas.

Fue uno de los promotores de la fundación de la Preparatoria del Centro Universitario Montejo, siendo su primer secretario general y también fue presidente estatal de la Federación de Escuelas Particulares de 1970 a 1971. Formó parte del equipo fundador de la Universidad Marista de Mérida, miembro de la Junta de Gobierno y de la Asamblea de Asociados.

Durante toda su vida vivió profundamente los valores Maristas, siendo realmente un gran apóstol de la educación, en cada una de las actividades y funciones que desempeñó.

El 30 de noviembre de 1991, la Congregación Marista le concedió el título de Hermano Marista Afiliado, presea que únicamente se había otorgado en el país a 12 personas.

Al recordar a don Luis me vienen a la mente los principios relativos al bien común, los valores fundamentales de la vida, el principio de la generosidad y la comprensión que siempre hizo vívidos en su actuar y en el aspecto académico.

Se le otorgó en mayo de 2000 la medalla “Pablo Moreno” por 50 años dedicados a la educación en México y la Universidad Marista le otorgó en el año 2004 la medalla “San Marcelino” Champagnat, su máxima presea, por sus 56 años de servicio en la educación Marista.

Don Luis dejó un legado, él me recuerda la educación integral desde una óptica cristiana, así como el hermoso lema de los hermanos Maristas: “Todo a Jesús por María; todo a María para Jesús”.

Descanse en paz en el reino de Dios el profesor Don Luis Ramírez Rosado, el padre eterno le concedió un corazón generoso para servir al prójimo y ser un gran apóstol de la educación.

Abogado y asesor jurídico hjpvdirector@hotmail.com

 

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