El médico veterinario José Antonio Gómez Ríos con la tarántula Shelob

Contrario a lo que se piensa, es un animal tranquilo

Son arácnidos, pero diferentes de las arañas. Y ésa es una de las claves para dejar de temer a las tarántulas, que, aunque con tamaño promedio de 12 centímetros y colmillos de hasta un centímetro, son animales tranquilos y frágiles, asegura el médico veterinario José Antonio Gómez Ríos, especialista en Fauna por la UNAM.

En torno a ellas hay muchas ideas falsas, como que brincan, beben leche y, sobre todo, que son nocivas para el ser humano. En realidad, el veneno de las tarántulas —se trata de enzimas que inyectan a la presa para licuarla por dentro y poder comerla— no es letal para la gente, indica el experto de la veterinaria Planeta Animal.

Explica que en caso de mordedura la persona presenta inflamación y sensación de malestar, pero su vida no se compromete. Además, en su mayoría las especies que viven en México no tienden a morder “a menos que las estemos molestando”.

“Las especies africanas son mucho más agresivas. Cuando uno se acerca a ellas inmediatamente se levantan y muestran los colmillos, es su señal de advertencia”.

El veterinario Gómez Ríos dice que las tarántulas se alimentan sobre todo de insectos, como grillos y cucarachas. Las especies más grandes, como la Goliat de Brasil, come hasta crías de ratones y hay especies que viven en árboles que incluso atrapan aves pequeñas.

Quien quiera una tarántula como mascota debe saber que ésta consume alimento vivo y lo hace una vez a la semana o cada 15 días.

El médico veterinario precisa otras características de estos animales:

Para crecer necesitan mudar de piel, lo que hacen desde que nacen: al principio, cada segundo día; después cada semana y cada mes. En la edad adulta los intervalos pasan a ser de seis meses y al final de su vida, de uno o dos años.

El macho se reproduce en su último año de vida, cuando cambia de piel y a sus patas le salen unos ganchos que clava en los colmillos de la hembra para que no se lo coma durante el apareamiento. “Es su último año de vida porque deja de comer, su única idea es reproducirse”, explica el veterinario. “Sale de su madriguera y entra a casas y terrenos en busca de una hembra”.

“A una tarántula lo peor que le puedes hacer es quitarle la telaraña”, advierte. “Hay tarántulas que generan sus refugios de telaraña en las paredes del terrario, hay otras que lo forran todo con telaraña. Es un desgaste para ellas porque deben tener nutrientes para producir la seda”. La telaraña les sirve para mudar, proteger los huevos y como “terminación sensorial” para saber hacia dónde se mueve la presa.

México es uno de los países con mayor diversidad de arácnidos, particularmente tarántulas.

El recipiente en que se coloca la tarántula no debe estar muy alto para evitar el riesgo de que el animal se caiga y fracture al escalarlo. Debe colocarse un sustrato especial y refugio acorde con la especie. Hay que proveerla de un recipiente con agua.

El terrario debe colocarse lejos de fuentes de vibración, como espacios donde pasa la gente, reproductores de audio, televisores y ventanas, y en sitios de preferencia con luz tenue y donde la temperatura sea cálida. No se debe cambiar a la tarántula de terrario, excepto si éste se rompe o ya le queda pequeño.

No se aconseja tener más de un individuo por terrario porque son caníbales.

Sus males de salud más comunes se relacionan con hongos, parásitos y traumas (fracturas, hemorragias).

Son animales de ornato. No se recomiendan para niños de trato brusco.

No deben adoptarse como mascotas los ejemplares de vida libre porque pueden tener parásitos y hongos, además de que es depredación de la vida silvestre.— Valentina Boeta Madera

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