Los padres deben cuidar mejor la dieta de los niños
Para determinar el grado de azúcar que consumen los menores, el Instituto Max Planck para el Desarrollo Humano en Berlín midió el índice de masa corporal de cada niño, y el progenitor que planificaba y ofrecía la mayoría de las comidas familiares —casi siempre la madre, aunque no siempre— completaba un cuestionario simple en la computadora.
Se les pidió a los padres que calcularan el contenido de azúcar de varias bebidas y alimentos como, por ejemplo, el jugo de naranja, el yogur, la pizza o la cátsup, que son muy comunes en las dietas de niños pequeños.
Para ayudar a que los padres visualizaran los volúmenes de azúcar, se les pidió que pensaran en términos de cubitos de azúcar y se les dijo que cada cubito contiene más o menos tres gramos de azúcar. Casi 75 por ciento de los padres subestimaron el contenido total de azúcar en los alimentos, en algunos casos de manera bastante considerable.
Las discrepancias más grandes se vieron en alimentos considerados comúnmente como “saludables”: más del 90 por ciento de los participantes del estudio estimaron que era menor la cantidad de azúcar en el yogur, por ejemplo, por siete cubitos en promedio, o casi 60 por ciento del azúcar total en cada porción.
Lo más preocupante es que estos errores resultaron estar relacionados con el peso corporal de los niños: aquellos niños con los índices de masa corporal más altos tendían a ser los hijos de quienes cometieron los errores más grandes de cálculo.
Mattea Dallacker, becaria de posdoctorado en el Instituto Max Planck dice que le gustaría ver que las etiquetas de los alimentos incluyeran un “sistema de semáforos”: un punto rojo para indicar alto contenido de azúcar y un punto verde para contenido mínimo de azúcar. Hasta que esto suceda, sugiere que los padres endulcen la comida por su cuenta.
“Mezclar el yogur natural con fruta”, dice Dallacker. “Los padres que hacen esto difícilmente sentirán necesidad de añadir once cubitos de azúcar”.
De un vistazo
Apariencia
Los investigadores sospechan que existe un “halo saludable” sobre productos como el jugo de fruta y el yogur, lo que provoca que los padres calculen erróneamente su contenido de azúcar.
Sugerencia
Mattea Dallacker, becaria del Instituto Max Planck, dice que le gustaría ver que las etiquetas de los alimentos incluyeran un “sistema de semáforos”: un punto rojo para indicar alto contenido de azúcar y un punto verde para contenido mínimo de azúcar.
