Recrean la época de oro de unas termas romanas
ROMA (EFE).— Las Termas de Diocleciano, uno de los complejos termales más grandes de la antigua Roma, recuperan el esplendor del siglo IV gracias a la tecnología en tercera dimensión.
La iniciativa sigue los pasos de las Termas de Caracalla, que a finales de 2017 incorporaron sistemas de realidad virtual para recrear su aspecto original.
Las Termas de Diocleciano “se podrán ver como eran en la Antigüedad” y compararse con el estado actual, explica la responsable del complejo, Anna de Santis.
A partir de ahora, el público podrá añadir a su entrada habitual un suplemento para recibir lentes especiales y observar el espacio exactamente como era en los tiempos de Diocleciano.
Los lentes cubren todo el campo visual de la persona y reproducen a detalle lo que vería el ojo humano si se encontrara en el siglo IV.
Además de observar la recreación en 360 grados, se escucha en forma simultánea en italiano o inglés una descripción de los ambientes y “qué función tenía la sala” en que uno se encuentra.
Un viaje en el tiempo que une audio, vídeo y explicación didáctica y que realizaron el Museo Nacional Romano y el Consejo Nacional de Investigación, en colaboración con las asociaciones Electa y Coopculture.
Las Termas de Diocleciano fueron construidas en 13 hectáreas por voluntad del emperador Massimiano en el año 298 después de Cristo. Se inauguraron en 306 y fueron dedicadas al emperador Diocleciano, con quien Massimiano compartía el mando.
Podían acoger hasta 3,000 personas y disponían de varias salas principales, como el calidarium (baño caliente y vaporoso), el tepidarium (baños de agua tibia) y el frigidarium (baños fríos), que se ubicaban a lo largo de un eje central, en cuyos lados se articulaban simétricamente el resto de habitaciones que tenían funciones de gimnasio y vestuario.
Las instalaciones se utilizaron hasta mediados del siglo VI, cuando a causa de la Guerra Gótica se interrumpió el suministro de agua.
