CIUDAD DE MÉXICO (EL UNIVERSAL).- En pleno siglo 21, varios países todavía castigan la “brujería” y la “hechicería” con la pena de muerte, a menudo impuesta a mujeres y niños en un oscuro recordatorio de los retos que la causa de los derechos humanos y la tolerancia enfrenta en el mundo.
Unidad anti brujería
El departamento de policía religiosa de Arabia Saudita, por ejemplo, tiene una unidad oficial anti brujería que despacha para atrapar a hechiceros y deshacer sus conjuros.
Como los cazadores de brujas en la Nueva Inglaterra de antaño, sus contrapartes sauditas emplean a la magia como excusa adecuada para silenciar a la gente.
Acusaciones de hechicería han sido lanzadas contra trabajadoras domésticas que denuncian a sus patrones por acoso sexual, de acuerdo con Amnistía Internacional.
En un caso particular, el conductor de un popular programa para adivinar la fortuna de la televisión libanesa fue arrestado durante su peregrinación a La Meca en 2010.
Si bien resultó sentenciado a muerte por las estrictas autoridades wahabíes, la Suprema Corte saudí lo liberó al determinar que no había dañado a nadie, tras la presión de su gobierno y grupos de derechos humanos.
Ancianas asesinadas
En Tanzania, cerca de 600 ancianas fueron asesinadas en 2012 por cargos de brujería. El Foro Pew sobre Vida Religiosa y Pública halló una “fuerte y dominante creencia” en la magia entre los tanzanos, que algunas veces lleva a la reverencia, más que al homicidio.
Una mujer que asegure ser bruja cobra entre 20 y 120 dólares por sus servicios, incluyendo curaciones médicas y exorcismos, en un país africano donde el ingreso promedio es menor a dos dólares diarios.
Alucinaciones y dolor
También en África, Yahya Jammeh, Dictador de Gambia (1996-2017), detuvo, torturó y ejecutó a sus ciudadanos con el pretexto de la cacería de brujas.Amnistía Internacional considera que al menos seis personas perecieron después de que los esbirros de Jammeh les obligaron a beber una mezcla de sustancias desconocidas.
Decenas más sufrieron alucinaciones y dolor persistente.Según reportes noticiosos, por lo menos 20 internas de la cárcel de mujeres de Bimbo, en Bangui, República Centroafricana, fueron acusadas a principios de año de charlatanería y brujería, delitos incluidos en el código penal del país.
Mujeres torturadas
Por otra parte, alrededor de 150 mujeres acusadas de brujería son torturadas y asesinadas cada año en India, donde las supersticiones todavía prevalecen en áreas tribales y remotas.
Los sacrificios de animales son practicados por seguidores de la diosa Kali y corrientes religiosas como el tantrismo, con objeto de lograr mejores cosechas, evitar enfermedades y alejar a los malos espíritus.
Ajay Kumar Thakur, oficial al mando de la estación de policía de Palkhot en el estado nororiental de Jharkhand, indicó después de la decapitación de un hombre de 55 años de una tribu, durante un presunto sacrificio humano, que “nadie en esta área se atreve a quejarse de los orkas”.
Sanal Edamaruku, presidente de la Asociación Racionalista India, expuso que los sacrificios humanos afectan a la mayor parte del norte del país.
