Imágenes del tour de casas en el centro de Mérida
Imágenes del tour de casas en el centro de Mérida

Crece audiencia e interés por el “X Tour de Casas”

La fusión entre lo moderno y lo antiguo, lo colonial y lo ecléctico, así como la creatividad y el buen gusto se hicieron presentes en el “X Tour de Casas” del centro histórico de Mérida, una actividad a beneficio de la Fundación Bai.

Con una asistencia de 900 personas (50 más a diferencia del año pasado), los organizadores consideran que el evento, que se realizó ayer, fue un éxito.

Imágenes del tour de casas en el centro de Mérida

Esto lo indicó Carlos Cabrera May, director ejecutivo de la Fundación Bai, quien destaca se tuvo una importante afluencia de personas de las cuales —se calcula— unos 400 fueron estudiantes de arquitectura y diseño de interiores de diversas escuelas y facultades del Estado.

De 13 a 17 horas, fueron visitadas las seis casas que formaron parte del tour, cada una con una propuesta arquitectónica distinta, que en sus diseños de interiores dan muestra, no sólo el gusto de cada uno de sus habitantes, sino también de su creatividad.

Aunque las casas son muy distintas entre sí, pues van de lo moderno a lo clásico, colonial, y hasta minimalista y eclético, tienen cosas en común, como los techos de doble altura construidos exprofeso o bien conservando la infraestructura de las casas restauradas, y la utilización de tragaluces varios o incluso de una franja completa para procurar la entrada de luz natural en recámaras, salas o comedores.

De la casa de Anthony Cecil, que formó parte del recorrido, destaca la disposición de la residencia a manera de un corredor que une sala, comedor, cocina y sala de estar. Los pisos y mesetas que combinan el cemento tallado con pisos de pasta hacen juego con el techo, que luce el mismo material.

Una cocina extendida, en la que lo mismo se ven utensilios de uso diario —como tazas, vasos y platos— que libros o figuras decorativas y pinturas.

Llamó la atención de los visitantes la sala de estar que muestra la mampostería de la casa, y los enormes paneles de cristal que permiten la entrada natural de luz y que pueden ser cubiertos por telas que parecen formar olas.

Otra de las residencias, nombrada “La Hacienda”, conserva los techos altos de la propiedad, con sus clásicas vigas, y habitaciones con camas que tienen bases de madera a gran altura y el uso de pabellones para protegerse de los mosquitos, tal como se usaba en el pasado.

Los pisos de pasta, las paredes de mampostería no revocadas y los colores utilizados —como el rojo tierra y el azul— le dan a la casa un aire que recuerda a las haciendas.

Detalles de artesanías hechas a mano, muebles antiguos como un gran trinchador de madera y una cocina de estilo mexicano, con una gran campana adherida a la pared, losetas de figuras y colores diversos, y un techo de tejas en la terraza, son parte de los atractivos de dicha residencia.

Otra casa que recuerda las grandes haciendas de Yucatán es la de Carol Metour, que también utiliza un color clásico de las haciendas (naranja terroso), y cuya infraestructura recuerda las grandes casas del pasado con un amplio corredor, a lo largo del cual hay numerosas puertas que dan acceso a las habitaciones de la casa, tanto recámaras, como comedor y cocina; y del otro lado un enorme jardín con espacios de relajación, caídas de agua y hasta al final una gran piscina en forma de ocho sobre la cual cruza un puente de madera.

Esta casa tiene una fuerte tendencia al uso de textiles mexicanos, que se ve reflejado en almohadones bordados, sobrecamas, tapices y adornos. La cocina mezcla la modernidad con el arte mexicano.

La Casa Blanca es la que fusiona con mayor claridad lo moderno, lo antiguo y lo ecléctico, con techos de doble altura de los que penden, por ejemplo, obras de arte, grandes cuadros pintados por el artista propietario de la casa, que en cada espacio tiene una o varias obras de arte de su autoría.

Un enorme baúl de madera y metal sobresale en el recibidor de la casa junto con los cuadros y otros detalles decorativos.

Camas que penden colgadas con sogas desde el techo también llamaron la atención de los visitantes de la casa, que conserva las puertas originales de madera de la antigua casona.

La Casa de la Calle Escondida fue una de las que más llamó la atención por su infraestructura y diseño de interiores lleno de detalles; en tanto que la de Pía Rosado, sorprendió por su diseño que da prioridad a la luz y ventilación natural, y los detalles decorativos.

Unos 80 voluntarios participaron en el Tour de casas recibiendo a los visitantes y vigilando que todo fuera con orden al interior de las viviendas.

Tanto Carlos Cabrera como Holly Theriault, presidenta del comité que organiza el Tour, presidieron el evento y agradecieron el apoyo del comandante Mario Romero, de la Policía Municipal, por su apoyo en la vigilancia en zona donde se ubican las casas que fueron parte del recorrido.— IRIS CEBALLOS ALVARADO

 

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