El respaldo de sus papás y maestros fue decisivo para que Isabella Boylston alcanzara su sueño de convertirse en bailarina
Nacer en Estados Unidos, donde el poder adquisitivo promedio es superior al de México y donde se encuentran compañías y escuelas de danza de prestigio mundial, no hace necesariamente más fácil alcanzar la meta de convertirse en bailarín.
Isabella Boylston es un ejemplo de ello. La bailarina principal del American Ballet Theatre (ABT) proviene de una familia de Idaho en la que el dinero no abundaba e, incluso, de niña vivió en una casa rodante. Lo que hizo la diferencia para ella fue tener unos padres y maestros comprometidos con su preparación y dispuestos a ayudarla a lograr sus objetivos.
Isabella, quien prestó su figura para doblar a Jennifer Lawrence en las escenas de danza de la película “Operación Red Sparrow”, fue uno de los artistas invitados al Festival Internacional de Ballet de La Habana, que se realizó del 28 de octubre al 6 de noviembre pasados. En ese marco la artista, que en 2012 actuó en Ciudad de México en la gala “Despertares” de Isaac Hernández, concedió una entrevista al Diario:
En México, niños y niñas pasan dificultades para convertirse en bailarines. ¿Cuáles fueron los retos que tú superaste?
Definitivamente fueron los sacrificios de mi familia, porque no teníamos mucho dinero. Cuando era una niña vivíamos en una casa rodante y mis papás tenían que estirar el dinero para pagar todas mis clases. Pero realmente fui muy afortunada de tener muchos maestros que quisieron darme becas. Eso es muy importante para dar acceso a los chicos, especialmente a los de familias menos privilegiadas, a la educación y el ballet: ofrecerles becas. También siento que fui muy afortunada. No puedo decir que pasé muchos problemas porque mis papás me apoyaron mucho, aun cuando no tenían mucho dinero; tuve a muchos maestros que creyeron en mí en todo el camino. Así que solamente necesitas a gente que crea en ti y crea en tu sueño, porque si tus papás no te respaldan o tus maestros no creen en ti, si tus amigos —especialmente entre los varones— te dicen que no puedes hacerlo, eso lo va a hacer mucho más difícil. Se necesita ese aliento para llegar adonde lo intentas.
“Solamente necesitas a gente que crea en ti y crea en tu sueño. Se necesita ese aliento para llegar adonde lo intentas”
¿En algún punto dijiste: “Ya tuve suficiente del ballet, no quiero seguir”?
Tendría 11 o 12 años… En la escuela pública todos mis amigos hacían cosas como ir al cine y jugar fútbol; yo quería hacer esas cosas… Recuerdo que mi mamá me dijo: “Ya llegaste hasta aquí, sigue con ello”, así que lo hice y terminé audicionando para un programa intensivo de verano de la Kirov Academy en Washington, D.C., y fui aceptada; era la más joven ahí. Después de eso todo cambió completamente para mí, fue la primera vez que me di cuenta que el ballet era una carrera. A partir de ese momento me mantuve enfocada en el ballet y nada pudo cambiarlo.
Ya tienes el rango más alto en el ABT. ¿Qué sigue para ti?
El año pasado tuve la oportunidad de ser invitada a bailar (el personaje de) Kitri en el Ballet de la Ópera de París, en “Don Quijote”. Ése fue un gran sueño hecho realidad, nunca pensé que bailaría en la Ópera de París. Pienso hacer más cosas de ese tipo, tener esas experiencias, trabajar en una cultura diferente, aprender de los bailarines de ahí, experimentar una forma de vida diferente. También me gustaría eventualmente producir mis propios espectáculos.
Eres conocida también por ser la doble de Jennifer Lawrence en “Red Sparrow”. ¿Crees que el cine ayuda a desarrollar otra cultura sobre el ballet?
Eso espero. Creo que cualquier referencia al ballet en la cultura popular, si está bien hecha, como al utilizar a bailarines verdaderos, es algo muy bueno. Es muy obvio cuando contratan a alguien que no tiene un entrenamiento verdadero en ballet. Nadie piensa que alguien puede convertirse en un pianista clásico en seis meses, así que ¿por qué piensan que alguien puede convertirse en bailarina en seis meses? Es imposible. Si está bien hecho podríamos esperar que el ballet en la cultura popular ayude a llevar nuevo público a los teatros.— Valentina Boeta Madera
Isabella Boylston
Nació en Sun Valley, Idaho, y a los tres años de edad comenzó a tomar clases de danza.
Premio
Después de que su familia se mudara a Colorado, se inscribió en la Academy of Colorado Ballet en Denver. En 2001 ganó la medalla de oro en las finales del Youth America Grand Prix en Nueva York y un año después ya estudiaba en el Harid Conservatory de Boca Ratón, Florida.
En el ABT
En 2005 se unió al Studio Company, agrupación hermana del ABT. En 2006 se convirtió en aprendiz de la compañía principal y en 2007 ingresó al cuerpo de baile. En 2011 fue ascendida a solista y desde 2014 es bailarina principal.
Internacional
En 2010 fue postulada al Premio Benois de la Danza.
