MÉXICO (Notimex).— El tercer lunes de enero es conocido en el mundo como “el día más triste del año” o “Blue Monday”, aunque expertos de la Universidad Nacional Autónoma de México aseguran que en realidad ese fenómeno no existe.
Con fines de mercadotecnia
Según advierten, se trata de un hecho pseudocientífico y concepto mercadológico originado en una campaña para aumentar las ventas de paquetes de viajes.
En 2005 la empresa Sky Travel buscó una forma de incrementar sus ingresos, para lo cual se aprovechó de una ecuación formulada por el investigador inglés Cliff Arnall con base en parámetros como el clima y las deudas derivadas de los gastos en el fin de año.
Sin embargo, esa ecuación no se puede aplicar de manera generalizada, pues los factores varían de acuerdo con cada persona, señala Hugo Sánchez Castillo, académico de la Facultad de Psicología de la UNAM.
“Una vez concluidas las festividades de diciembre y las reuniones sociales, para muchas personas este mes es un período de autocrítica, evaluación, reflexión y melancolía, pero sin llegar a una situación patológica”, dice.
Es todo el tiempo
El profesional, citado en un comunicado de la casa de estudios, recuerda que los seres humanos experimentan todo el tiempo tristeza y ansiedad sin llegar a la enfermedad, de modo que no hay un día específico para sentirse deprimido.
Las razones por las que se siente alegría, desconsuelo u otra emoción dependen de variables ambientales que se relacionan con la edad, el género y otras circunstancias de la persona.
“¿Podríamos inventar el día más feliz del año y preparar a la gente para eso? No, porque las condiciones para que alguien lo sea dependen de los eventos que le sucedan. Entonces, si el tercer lunes de enero consigues trabajo vas a estar contento”.
La depresión es una enfermedad caracterizada por tristeza persistente y pérdida en el interés por actividades cotidianas #BlueMonday pic.twitter.com/jZbIUJJBNr
— SALUD México (@SSalud_mx) January 21, 2019
Se presta a la susceptibilidad
Agrega que algunos sectores de la población son proclives a sugestionarse, como los adolescentes, que se dejan influenciar con mayor facilidad debido a que se encuentran en una etapa de vulnerabilidad en la vida.
Para ese grupo social es difícil la toma de decisiones, pues no tiene la capacidad de prospectiva del adulto, de ahí que sea susceptible al abuso de sustancias y a la enajenación. “Altamente influenciables, están a la expectativa de lo que pasará en el Blue Monday y hacen correlaciones que no existen: si se tropiezan y caen se lo atribuyen a ese día”.
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