Vestido de Schiaparelli

Schiaparelli borda de estrellas sus diseños, en París

PARÍS (EFE).— Motivo de supersticiones para algunos y bella panorámica para otros, los diseñadores de la Alta Costura miraron ayer al cielo en busca de inspiración para sus prendas más exclusivas, en las que retrataron constelaciones y paisajes galácticos.

A primera hora de la mañana el Palais Garnier acogió el desfile de Schiaparelli con el que dio comienzo la presentación de colecciones primavera verano 2019.

Elsa Schiaparelli fue supersticiosa desde la infancia, cuando su tío Giovanni le mostraba las constelaciones desde un observatorio milanés. El recuerdo quedó en su memoria. Años más tarde, los símbolos del zodíaco, las estrellas y otros astros eran bordados en sus vestidos.

El francés Bertrand Guyon, quien ahora lleva las riendas de la firma, recuperó estos códigos en una colección más roquera, con estrellas bordadas a gran escala sobre tafetán y una noche estrellada de lentejuelas y brocados sobre una gasa negra translúcida.

Guyon propuso modelos de día, como pantalones cortos con una silueta escultural que marca las caderas con volumen y faldas trapecio abombadas sobre tutús en rosa shocking, el fucsia favorito de Schiaparelli.

Las chaquetas bordadas con signos zodiacales y cometas se llevaron para la noche sobre bermudas en doble crepé, mientras que el tul bordado, la muselina plisada y la organza dieron forma a los vestidos más llamativos de la colección, con volúmenes y colas, de aire ligeramente infantil por el uso de colores pasteles.

En la pasarela se vio a la modelo francoargelina Farida Khelfa, musa de Jean-Paul Gaultier y Azzedine Alaïa en la década de 1990.

 

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