El frautista Horacio Franco durante la entrevista con el Diario previo a un concierto que ofreció el viernes pasado en el teatro Peón Contreras

Horacio Franco cree en el trabajo y la disciplina

Pantalones de licra, camiseta sin mangas que deja al descubierto musculatura y tatuajes. Es Horacio Franco el que viste y calza como su personalidad —fuerte, desparpajada— le dicta, la que se roba el escenario con su figura y talento.

El flautista mexicano nos recibe entre los olores a especias y frituras de un restaurante coreano. Recién ha bajado del avión pero el cansancio y el hambre no le impiden ser gentil y dedicar tiempo a las preguntas del Diario.

Sus padres nunca apoyaron su pasión por la música y tuvo que luchar para abrir terrero a la flauta de pico en la educación musical superior y rescatar repertorios.

¿Nunca pensaste en darte por vencido?

No, la música no me dejó, cuando hay una simbiosis entre tú y lo que amas hacer no lo vas a dejar nunca, sin embargo han habido momentos más difíciles que otros.

Me harté de las injusticias que había y hay todavía en las diferencias tan groseras que hacen entre los artistas mexicanos y los extranjeros, lo que le cuesta a un artista mexicano sobresalir, los tenores mexicanos no cuentan, hago la aclaración, porque ellos tienen una facultad genética que no tienen los tenores en Europa, no es que sean mejores que las sopranos o los pianistas mexicanos, es una mera cuestión genética, entonces ellos se vuelven grandes figuras internacionales y siempre tienen trabajo.

En México —continúa— no hay una vida musical en la música clásica que haya sido trascendente para el mundo a pesar de Chávez, Revueltas y todos ellos, pero hasta que acepté que así es y que está bien, y que no por eso voy a dejar de hacer música, aprendí a vivir tranquilo. Hasta el siglo pasado había un dispendio de pagarle millones a artistas que no los valen, no les pagan eso ni en sus lugares de origen, me indigna todavía eso, hacen un gran negocio en México. Había muchos “moches” en Bellas Artes en el anterior gobierno que no creo que se vuelvan a repetir porque entonces sí, pongo el grito en el cielo. Yo me siento bien dándole a la gente lo que mi trabajo vale, me siento más honesto aunque nunca cobre el millón de dólares que cobraba Pavarotti por venir a México.

Horacio Franco tiene unas 80 flautas muy costosas, de diferentes materiales y tesituras, dos de ellas son de marfil (legales) y todas tienen una “personalidad diferente”, son hechas por tres lauderos, dos en Canadá y uno en Holanda; algunas tardan tres o cuatro años en entregárselas, pero ninguna tiene una vida útil de más de una década porque se humedecen muy rápido. Cada una le sirve para determinado estilo o repertorio y tienen diferentes tamaños y afinaciones. Pero ninguna de esa flautas funcionaría sin esa metodología que para Horacio es como una ciencia.

Los músicos somos como atletas de alto rendimiento que tenemos que conocer perfectamente bien nuestro cuerpo y entrenar todos los días, no hay secretos, solo hay disciplina, trabajo, esfuerzo y metodología, con una buena metología puedes hacer todo (en su caso la aprendió estudiando en Holanda). Yo entro todos los días, en el gimnasio y en la música.

¿Cómo es tu voz a partir de la flauta?

Yo tengo un sonido, una imagen sonora, tengo una manera de soplar según la característica del instrumento, cambio de muchas voces, de muy agudas a muy graves, tengo un rango muy amplio de extensión.

Háblame del Barroco, un periodo con el que te has identificado mucho.

Hay mucho público en México pero no ha habido voluntad política para instituir carreras para estos instrumentos así como hay especialidades por todos lados en Europa, hay las orquestas pero no planes de estudios.

Horacio trabajará con Beatriz Gutiérrez Müller en la Comisión por el rescate a la memoria histórica en el nuevo gobierno, por el que votó, una responsabilidad que considera “enorme”. En el caso de la música, “tenemos infraestructura musical pero no produjo lo que debió haber producido, así que si en cuatro años pasa algo será muy bueno y si no, nos quedaremos como siempre con ganas de desarrollo”, dice.

¿Tus padres llegaron a ver parte de tu éxito antes de morir?

Poco, pero estaban muy orgullosos de mí, finalmente les demostré que mi felicidad está donde está mi ser y no donde ellos quieren que esté, eso tienen que aprender todos los padres, que la felicidad de los hijos no está donde ellos creen que está, cualquier carrera que estudien los hijos debe ser una en la que tengan facultades genéticas, que sientan pasión por ella y en la que puedan trabajar mucho.

¿Eres creyente?

No, no creo en nada, absolutamente en nada, mi único Dios es el cerebro, la evolución.

¿Ni la música, al tocar por ejemplo a Bach, te hace creer o sentir la divinidad por un momento?

Si estoy dirigiendo la Pasión según San Juan, tengo que creer en el sufrimiento de Cristo en la Cruz, tienes que creer que eso es real porque Bach lo puso ahí, pero de ahí a que sea Dios, no lo creo. Creo en la convicción religiosa del compositor.

¿Cómo se logra una buena interpretación?

Tienes que estar a la altura de la partitura, si no tienes las bases técnicas no hay nada, no existe la inspiración, tienes que tener un conocimiento musical profundo, conocer la estructura de la obra, ponerte al tú por tú con la idea del compositor, al darle vida a una obra asumes la responsabilidad total.

¿Cómo sabes que has dado un buen concierto?

Cuando sales feliz, cuando has estado concentrado, todas las circunstancias han sido buenas y la gente se emociona con lo que haces.

¿Cómo describirías el poder transformador de la música?

Cuando ves tanta belleza, tanto majestuosidad que no eres el mismo de antes, es maravilloso.— Patricia Eugenia Garma Montes de Oca

De un vistazo

Titulito

Gallia est omnis divisa in partes tres, quarum unam incolunt Belgae, aliam Aquitani, tertiam qui ipsorum lingua Celtae, nostra Galli appellantur.

Titulito

Gallia est omnis divisa in partes tres, quarum unam incolunt Belgae, aliam Aquitani, tertiam qui ipsorum lingua Celtae, nostra Galli appellantur.

Titulito

Gallia est omnis divisa in partes tres, quarum unam incolunt Belgae, aliam Aquitani, tertiam qui ipsorum lingua Celtae, nostra Galli appellantur.

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán