La decisión de tres yucatecas, hoy blanco de críticas
Si bien antes era común que una mujer se quedara en casa a cuidar a sus hijos, lo cierto es que hoy parece una “exigencia” que las mujeres trabajen y colaboren con los gastos del hogar.
Pero, ¿qué pasa cuando una mujer decide renunciar “a todo” por ser madre? Esa es la encrucijada que tres mujeres comparten con Diario de Yucatán.
Karla Vázquez Alegría recuerda con claridad el momento justo cuando decidió que lo suyo era ser madre:
“Literalmente estaba sentada frente a mi escritorio; trabajaba en una revista de publicidad, y me sentí fuera de lugar. Lo único que deseaba era tener a mi bebé en mis brazos”, cuenta.
Para Aline Ruz la decisión le llevó más tiempo, pues le hacían falta dos semanas para regresar de su incapacidad por maternidad cuando cayó en la cuenta de que tendría que dejar a su pequeña en una estancia infantil. Como madre primeriza esto le asustó y decidió renunciar.
“Sí ha sido duro, pero hoy miro atrás y sé que hice lo correcto. Es lo que tenía que hacer en ese momento”, relata.
Por su parte, Regina Raz disfruta hoy ver a sus hijas ya adultas y recuerda esa vez en la que tuvo que poner las cosas sobre la balanza. “Me di cuenta que ningún salario cubre el amor, la atención y dedicación a los hijos cuando son pequeños”.
Ante las críticas
Como madres jóvenes, Aline y Karla reconocen que algunos comentarios “pesan” sobre tu decisión, sobre todo cuando llegan de personas cercanas.

“La familia sí te apoya, pero claro, después de un tiempo te preguntan si de verdad estás segura de dejar tu trabajo, qué vas a hacer si no te alcanza… en fin, muchas preguntas que tú misma ya tienes en mente”, admite Aline, quien en diciembre pasado regresó a trabajar, luego de que su hija cumpliera dos años.
Por su parte, Karla reconoce que con el tiempo ha sabido darle su debido valor a cada comentario, aunque al principio sí era difícil que no molestarse con las críticas, especialmente porque llegaban de mujeres cercanas a ella:
“Me han llegado a cuestionar el por qué estudiar si no voy a ejercer mi profesión. También me preguntan qué si no me aburre no hacer ‘nada’ o peor aún si no me siento mal de no ser ‘nadie’”.
El día a día

Y es que ambas admiten que quedarse en casa es igual o más cansado que una rutina laboral, pues mientras Karla se dedica a ver que sus hijos siempre cumplan con sus pendientes en la escuela, el orden de la casa, su mantenimiento, así como las comidas del día a día y el presupuesto familiar; Aline recuerda esos primeros días en los que tuvo que afrontar un hecho tan “sencillo” como el baño de su hija.
“Recuerdo especialmente el miedo que sentí cuando me dejaron sola con mi pequeña y tenía que bañarla. De verdad quise echarme a llorar…”.
Hoy, con el camino ya recorrido, agradece haber tenido el tiempo para estar con su hija y aprender juntas; pues si en algo coinciden ambas mujeres es que la satisfacción más grande que puede tener una mamá es “estar presente en cada uno de sus logros”.
Tu decisión: “Confía en tí misma”

Testimonio de ello es Regina, quien hoy recibe críticas por ser demasiado trabajadora “pero la base de educación de mis hijas ya está puesta y saben que siempre cuentan conmigo”.
Las tres coinciden que el apoyo de la familia, amigos y pareja es importante al momento de emprender esta nueva empresa en el hogar. Sin embargo, también creen que es algo que debe sentirse.
“Si tienes la bendición de ser mamá, disfrútalo. El tiempo pasa muy rápido y hay que vivir cada etapa de la vida con plenitud. Los hijos crecen muy rápido y es hermoso ver cómo van desarrollándose como personas de bien”, comparte Regina.
Para Aline es importante que esta decisión “se tome con el corazón y no por el qué dirán. Tampoco porque mi marido me lo pide o porque socialmente esta ‘mejor visto’ que la mujer se quede en casa. Al fin y al cabo eres mujer y, lamentablemente, eres tú la que renuncia a muchas cosas”.
En tanto, Karla considera que lo principal es “nunca dudar de ti misma, si es tu decisión no le des importancia a lo que digan los demás. Siempre ten presente la importante labor que es criar a un ser humano, piensa en lo valiente que eres por hacerlo. Nunca dejes de amar lo que haces. No es fácil, habrá días que crees que no puedes más pero si es tu deseo lo lograrás”.
“Es increíble que una época como la nuestra donde se supone que la tolerancia es para todos, juzguen a las que hemos tomado esta decisión, pero nada de eso importa cuando al final del día ves a tus hijos y piensas en lo afortunada que eres por tener la oportunidad de estar con ellos cada instante”.
En una época en la que el empoderamiento femenino coloca a la mujer en una oficina o en puestos que la ponen en competencia frente al hombre, existe un tipo de maternidad que “resiste” a las tendencias y que desde su trinchera en el hogar gritan: esto también es feminismo.— (Por Cecilia Noemí Domínguez Montañez)
