Consentir a los nietos, su mayor satisfacción
El día esperado ha llegado con la bienvenida de un nuevo integrante a la familia, pero mientras todos tienen los ojos puestos en ese pequeño ser, hay una mujer que sólo tiene ojos para la madre. Esa persona es precisamente: su mamá.
Y es que mientras la nueva madre “brilla” ante los demás tras su labor de traer al mundo una nueva vida, la ahora abuela calla sus momentos de angustia y su propio cansancio, para cuidar del bebé y “su pequeña”.
En entrevista con Diario de Yucatán, tres mujeres: madres y abuelas, recuerdan el momento en que sus hijas dieron a luz y confiesan -de una vez por todas- si es verdad que a los nietos de las hijas se les quiere más.
“Absolutamente no, a los nietos se les quiere exactamente igual”, responde María Jesús Pérez Quintal, hoy abuela de tres nietos, el primero de ellos de su hija mayor.

Sin embargo, reconoce que al momento de “aconsejar” a la nueva madre “siempre será diferente el trato entre madre e hija, al de suegra a nuera. Pero el cariño por los nietos siempre es el mismo, al final también es el hijo de tu hijo; es un pedacito de ti”.

En su caso, recuerda que su nuera perdió a su madre poco antes de dar a luz, “por lo que tuve que asumir la responsabilidad de cubrir ese papel. Ahí estuve ayudándola, como lo estuve con mi hija”.
Por su parte, Diana Guadalupe Montañez Aguilar cuenta que la diferencia entre la llegada de sus nietas —la primera por parte de su hijo y la segunda por parte de su hija— es que a la más pequeña la cargó apenas tres horas después de su nacimiento.

“Cuando la tuve en mis brazos, sí sentí cierta nostalgia. Recordé el propio nacimiento de mi pequeña”.
Convertirse en abuela fue para Gabriela Alegría Díaz un momento emocionante en la vida.
“Porque cuando eres madre surgen muchas dudas y temores, (pero) cuando eres abuela todo es increíblemente emocionante y bello”.
Una relación más estrecha

Gabriela siente que el nacimiento de su primer nieto estrechó la relación que tenía con su hija. Mientras que María y Diana consideran que siempre fueron cómplices de sus hijas, con quienes hasta hoy suelen hablar de cualquier tema que les preocupe.
“Siento que la que cambió fue ella, porque es más cariñosa conmigo. Creo que ahora que es mamá es más consciente de las cosas que yo pasé con ella y su hermano”, opina María.
Dispuestas a dar amor
Y aunque las tres mujeres ayudan a sus hijas en el cuidado de sus nietos, una cosa tienen claro, su única responsabilidad es consentirlos y darles amor; ya que el “trabajo duro” lo tienen los padres.

“Los cuido sin pensar en nada más que en quererlos y disfrutar su compañía. Cuando eres mamá estas más ocupada pensando en darles la mejor educación con todo y sus restricciones”, señala Gabriela.
Por su parte, María opina que la experiencia también es un factor para disfrutar de esta nueva etapa, ya que se toma las cosas con más calma y ya sabe qué cosas funciona o que no.

“A los nietos los cuidas con más amor. Pero si tu hijo se te cae, sientes mucha angustia; mientras con tu nieto incluso puedes evitarle ese mal trago. Si tiene temperatura es lo mismo, ya sabes cómo aliviarlo, sin que te agobie ‘tanto’ como lo hacías cuando eras mamá”.
Eso mismo opina Diana, quien ahora disfruta de preparar el almuerzo favorito para sus nietas, a las que incluso consciente con dulces después del almuerzo.

“Ahora todo se reduce a tener el tiempo para jugar con ellos. Con los nietos no hay esa necesidad de trabajar por su futuro, esa ya es responsabilidad de sus padres”, concluye Diana.— (Por Cecilia Noemí Domínguez Montañez)
