Su familia, el mejor regalo
“Con solo tener a mis hijas estoy tranquila”, expresa María Luisa Dzib Cen al referirse al mejor regalo que puede recibir por su cumpleaños número 100.
La centenaria nació el 22 de julio de 1919 en Mérida y ayer celebró acompañada con sus hijas Lidia, Irma, Elsy y Carmina León Dzib.
María Luisa creció en el Chembech, fue vecina de la colonia García Ginerés y ahora es vecina de la Carrillo Ancona.
Comparte que se siente muy feliz por su cumpleaños y por su estado de salud, que le permite comer todo y estar activa. “No tengo nada, no padezco nada”, asegura la entrevistada.
Para tener una vida longeva y con buen estado de salud recomienda “no desvelarse, comer alimentos sanos y no meterse en problemas ni buscarlos”.
A la nutrición que recibió en la infancia, en buena parte, y su actitud frente a la vida, en la que cumplió sus metas propuestas con liderazgo, atribuyen el buen estado de salud del que goza.
Además de buena salud, María Luisa posee buen ánimo y memoria. Sin embargo, su movilidad se ha visto un poco disminuida recientemente debido a la operación a la que fue sometida en febrero pasado por la fractura de fémur que sufrió a consecuencia de una caída.
La familia considera que fue un milagro que haya salido bien de la operación y se haya recuperado.
Su vida
María Luisa creció con sus hermanos alimentándose de las frutas y verduras que daba el huerto de su casa, de la miel de su apiario, del queso que hacían y del pan que elaboraba su madre.
Cursó hasta el cuarto grado de primaria en la escuela “David Vivas Romero”, y con los conocimientos que obtuvo daba clases a los niños, servicio por el cual cobraba un peso mensualmente.
En sus años de juventud le gustaba ir a los bailes y con el paso del tiempo, cerca de los 17 años de edad, contrajo nupcias con Alberto León.
Sacó adelante a sus hijas por medio de la venta de diversos productos, como alhajas, frutas, hamacas, maíz y terrenos. A cada una de sus hijas les dio su casa y toda la atención que requerían.
Recuerda que la Mérida del pasado era más tranquila, no habían tantos vehículos motorizados y si habían más coches de caballo.
A las mujeres que tienen a su cargo el crecimiento de los hijos les pide no tener miedo que sí pueden hacerlo solas, como ella lo logró.
A la centenaria le gusta leer, ver televisión, y orar a San Judas Tadeo, el Divino Niños Jesús y a la Virgen de Guadalupe, y estar activa en todo lo que pueda hacer.
Entre sus comidas favoritas figuran el frijol con puerco y el puchero.
Es hija del matrimonio que formaron Lucrecia Cen y Adolfo Dzib. Sus hermanos fueron Juan, Joaquín, Carmen, los cuales son fallecidos, y Lucrecia, aún viva.
Tiene 18 nietos, 40 bisnietos y 22 tataranietos.— Claudia Sierra Medina
